Jaylenne

2 Letras

La palabra  “FE” me asustó por mucho tiempo, su significado era demasiado grande para ser una palabra formada por 2 letras. Pensamos en FE solo cuando padecemos una enfermedad, o queremos un milagro de sanidad. Y resulta que oramos para que las personas sanen, o incluso oramos por nosotros mismos, y muchas veces no pasa nada, llegamos a pensar que Dios no existe, que Dios no es tan fuerte, que Dios no tiene tanto poder. Nuestra confianza en Dios depende de lo que El nos demuestre, nuestra FE crece si El hace lo que nosotros pedimos, ¿y sabes que es lo loco de todo esto?, que sin necesidad, sin merecerlo, muchas ocasiones recibimos milagros de sanidad, y el propósito es que podamos acercarnos a Jesús,  lo triste es que muchas de las personas que han recibido milagros, se han olvidado del que hace los milagros. Pero hoy quiero exponerte la palabra FE, desde otra perspectiva. Dice la Biblia en Hebreos 11:1 que la FE es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Es decir que no proviene de nuestros sentidos, o sentimientos, sino que proviene de tener una confianza de que sucederá algo que aun no vemos.

¿Qué pasa cuando no tienes confianza que algo sucederá? ¡Eres inseguro!  Y la inseguridad, te lleva a tomar decisiones con resultados negativos. Cada que veo un partido de futbol, y éste llega a penales, me pongo muy nerviosa,  suelo tapar mis ojos con mis manos, y solo veo por un pequeño espacio (como si eso fuera ayudar al futbolista, o hubieran menos probabilidades de fallar). Imagina esta escena, todo el partido se va a resumir en penales, el triunfo está por decidirlo un jugador; toma el balón, lo besa, lo acomoda, lo vuelve acomodar ,  besa el pasto, manda un beso al cielo,(parece que quiere besar todo lo que se le atraviesa), y entonces rodeado de tanta gente, y al mismo tiempo solo ante el balón y el portero, dan el silbatazo, cuando de repente, la presión de la afición, de su equipo, los nervios, la inseguridad, se apoderan de él, no importa que sea el que menos falla, ahí no hay historia, es solo ese momento, y entonces, la pelota no pasa ni remotamente cerca de la portería, el entrenador se agarra la cabeza, el equipo cambia su semblante, las cámaras enfocan al equipo contrario, todos celebran. El jugador se deja caer en la cancha, han perdido la final, porque no dio su mejor tiro.

Un momento de inseguridad te puede hacer perder muchas finales. Me refiero a que en la vida necesitamos la FE, las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Reflexiona en esto, ¿Cuántos matrimonios separados, porque no esperaron a la persona correcta?, y no esperaron porque no tuvieron fe que llegaría. ¿Cuánta gente frustrada porque no tuvieron fe en lanzarse a realizar sus sueños? ¿Cuántas decisiones basadas en lo que ves, porque lo que no ves no te provoca confianza? ¿Cuántas personas alejas de Dios porque no les respondió cuando ellas querían? ¿Cuántos jóvenes que no han alcanzado sus llamados?

La FE, no solo es cuestión de salud. La FE es cuestión de vida o muerte espiritual. La realidad es que sin FE es imposible agradar a Dios. Porque es ella la que nos aferra a continuar y perseverar. Si aun no llega lo que tú anhelas, si todavía no ves cristalizado lo que tú has pedido, es probable que te desanimes, pero si  logras comprender que la FE te llevará no a donde tu anhelas, sino a donde Dios anhela (entendiendo que lo que Dios quiere para nosotros es mucho mejor aun de lo que nosotros hemos planeado)  entonces, no importa lo que venga, tu vas a tirar ese penal con seguridad, es decir, no importa lo que te rodee en tu vida diaria, tus decisiones las tomaras confiado porque estarás creyendo en Dios.

Da tu mejor tiro, pon toda tu fuerza, no importa que te estén viendo, no importa que haya gente que desee que falles, la diferencia es que TU ENTENADOR, no se va agarrar la cabeza en señal de desilusión.  Dios se duele ante tus fallas porque a diferencia tuya y mía, él cree en nosotros, no por lo que nosotros hacemos por él, él cree en nosotros porque nos ama, y no necesita nada más para hacerlo. Dios en su amor y su misericordia, camina hasta nosotros y ahí donde estamos tirados y sin fuerza, él nos levanta, sacude el polvo que hay en nuestra ropa, limpia nuestras heridas, y no necesita ni siquiera emitir una palabra, o un sonido, basta su mirada, que te dice ¡YO SIGO CREYENDO EN TI! Podemos perder una batalla, ¡pero NO la guerra!

Ahora dime, si él CREE en ti, ¿puedes tu creer en EL?

Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6:12)

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