Jaylenne

Fácil, rápido y sencillo

Fácil, rápido y sencillo!

En un programa de televisión escuché que si dices esta frase muchas veces, te irá bien: “Dios me ama como soy”; ¿tu que opinas? Solo con repetirlo ¿causará efecto? Parece muy sencillo ¿verdad? Parece también una conducta que los humanos disfrutamos, el recibir cosas sin comprometernos. Esta frase parece ser algo así como: “que importa lo que haga, donde me encuentre, lo que diga, piense, lastime, dañe, ofenda, critique, Dios me ama” .Y no me malinterpretes por supuesto que Dios nos ama imperfectos, pero agregaría lo que con mucha sabiduría dice Max Lucado; “es verdad que Dios te ama como eres..PERO REHUSA A DEJARTE ASI EL quiere que seas como JESUS”.

Dios nos ama como somos, pero rehúsa a dejarnos así, reconozco que Dios no obliga a nadie a cambiar, El  da la oportunidad de decidir, así que al final del día es tu responsabilidad quedarte como estas o entrar en un proceso que quizá duela pero que sin duda valdrá la pena.

Nos gusta lo que es fácil, rápido y sencillo, pues déjame decirte que cuando te vas a comprometer con alguien o con algo en la vida resulta totalmente lo contrario.

Cuando vemos que algo empieza a tornarse complicado lo abandonamos, ¿o cuantos siguen cumpliendo sus propósitos de año nuevo? Dime ¿como te va a mitad del año con tu dieta? ¿Cuantos kilos has bajado? ¿Que libro de la Biblia estas leyendo? ¿Como vas con tus devocionales? La mayoría abandonó sus propósitos, porque en algún punto se puso difícil.
Cuando comienzas a seguir a Jesús, las cosas tampoco son fáciles, rápidas ni sencillas, quizá al principio parezca así, pero a lo largo del camino se presentan obstáculos, contratiempos, circunstancias y personas que te distraen, y en ocasiones, así como dejas los propósitos de año nuevo, así dejas de seguir lo que en realidad vale la pena, no te diste cuenta en que momento perdiste el enfoque.

Permíteme contarte esta pequeña historia: hace años me toco manejar en una ciudad desconocida, yo iba siguiendo a un carro que me llevaría a mi destino, a veces en mi ciudad donde he vivido toda la vida no me ubico, pienso: “¿como le hago para llegar a tal lugar?”. (Cabe mencionar que manejo por necesidad y no por gusto, prefiero pintarme las uñas mientras voy en el carro aunque me queden muy mal pintadas, prefiero ir comiendo antes que ir pensando como llegar mas rápido, pero esa es otra historia.) El punto es que imagínate, un lugar desconocido, donde la gente maneja muy “rudo” (literal) y yo siguiendo un carro, para que no sufras mas con esta situación solo puedo decirte que no me le despegue a ese carro, que no deje que nadie se atravesara, que me avente en cada glorieta “peligrosa” para que no se me perdiera de vista, que me olvidé de  mi celular y lo dejé lejos porque estaba muy concentrada. Conclusión, llegué al lugar que tenía que llegar sana y salva (por supuesto no supe como llegue, pero llegue.) Si no  hubiera seguido a ese carro definitivamente me pierdo y no hubiera llegado a mi destino. ¿Y por que te cuento esta historia? Obviamente no es para que sepas mis habilidades de conductora, sino para que veas aquí la importancia de aprender a SEGUIR.

Insisto, en la vida las cosas que valen la pena ni son fáciles, ni son rápidas ni son sencillas, y si tu no te quieres perder y quieres llegar con bien a tu destino, tienes que reconocer al único que es capaz de abrir camino donde no hay, al único que es el camino, me refiero a JESUS. ¿Como es eso? La Biblia nos habla de muchos hombres y mujeres que se volvieron sus seguidores ¿Ellos eran perfectos? No! ¿Se equivocaron en su camino? Si! Entonces, ¿que los hizo diferentes? ¿Que tuvo Pedro, o la mujer de flujo de sangre?

NO SE RINDIERON, creyeron en la palabra de Dios no en las circunstancias que les rodeaban, lucharon, se aferraron, cuando cayeron se levantaron, y lee bien esto : ambos aprendieron a seguir a Jesús. Ambos tuvieron dolor, dudaron, pero se dieron la oportunidad de seguirlo, de amarlo, no fueron solo espectadores, ellos lo conocieron, ellos lo tocaron, ellos lograron que la mirada de Jesús se pusiera sobre sus vidas.

Te reto a que te des la oportunidad de cambiar el rumbo de tu vida, recuerda lo que dice Jesús en su palabra en Juan 8:12 “…Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” Si anhelas dejar de caminar sin sentido, conviértete en un seguidor de Jesús, y sabe desde ahora que quizá en tu camino se atravesarán glorietas “peligrosas” es decir problemas, o habrá personas que se quieran entrometer en tu relación con EL, quizá haya quienes se burlen y pretendan que te distraigas, pero recuerda si logras aferrarte, vas a llegar SANO Y SALVO.

Un seguidor no es el que solo con sus palabras lo transmite sino con sus hechos lo demuestra! ¿Que dicen tus hechos?
¿A quien estas siguiendo?

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