Inspiracional

Esperanza

En la Universidad pasaba tantas horas en el salón que yo creo que de ahí inventé algunas teorías ya afectada por todo tipo de olores. Tenía una espinilla que siempre me salía en la cara y luego desaparecía y al tiempo volvía, entonces le puse nombre, así como lo lees, le di identidad a mi espinilla y le puse: ESPERANZA, por que siempre volvía. Gracias a Dios “esperanza” murió y espero que nunca vuelva.

La esperanza es algo que todos necesitamos (no la espinilla sino la esperanza tal cual) La mayoría de las personas vive sus días “esperando” que pase algo de película, que suceda algo sorprendente, que algún director de cine te vea y diga: eres el actor que andaba buscando, o que compres el billete de la lotería premiado, o que te regalen un carro, o que te lleven serenata, o chocar con el hombre más guapo del universo, o que la muchacha más bonita te haga caso, no se, de alguna manera todos despertamos con esperanza, y por algunas razones “hormonales” hay días más “esperanzados”, y pasa el día, y nadie te regaló ni un chicle, nadie te volteo a ver, y eso produce de alguna manera que la esperanza vaya dejando de ser fuerte.

Basamos nuestra “esperanza” en hechos que otros puedan hacer por nosotros y al no recibir lo esperado, nos entristece, y vamos dejando de creer.

Se que hoy alguien necesita leer que aún hay esperanza, y necesito hablarte de esto. Cuando Dios planeó darnos una oportunidad a la humanidad, lo hizo por medio de una esperanza, que fue el nacimiento de Jesús. Al nacer Jesús nació también la esperanza, cada vez que alguien lo acepta en su corazón y lo invita a nacer en su corazón, lo que está sucediendo es que esta permitiendo que la esperanza nazca. Lo ideal es que bases tú esperanza en Dios y en su hijo Jesús, porque mientras todo lo demás tiene margen de error, con Dios no lo hay. Mantener una esperanza viva en tus fuerzas será desgastante y morirá, pero si dejas que Jesús sea tú esperanza cada día se fortalecerá.

Quizá digas “he perdido toda esperanza, me han lastimado tanto que ya no creo” pero hoy te quiero animar ¿Y si te dejas sorprender por Dios? ¿Y si esta vez dejas de darle a una persona el peso de la esperanza, y le das la oportunidad a Jesús de que Él sea tú esperanza?

Lo que sucede cuando haces de Jesús tú esperanza, es que todo cambia, y en medio de la espera te da la plenitud y seguridad de que aunque todo este de cabeza, Él hará una obra de arte maravillosa.

Pido también que les sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos (Efesios 1:18)

Permite que tú cielo sea iluminado con su esperanza.

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