Espiritual · Inspiracional · Vida Cristiana

IDENTIDAD

No se intenta robar lo que no tiene valor. Generación tras generación el diablo ha intentado robarle al hombre su identidad y no parará hasta no verlo destruido, un hombre o mujer sin identidad se causa tanto daño a sí mismo como a los que les rodean, cumpliendo así la estrategia añeja del enemigo. Pero si conocemos la manera de atacar sabremos como responder.

Dios formó a Adán y le dio identidad, le hizo a su semejanza, y puso todo bajo su autoridad. Dios se encargó de que Adán y Eva supieran su origen, cuál era su propósito y cómo debían vivir, eso provocaba en ellos su identidad, se sabían amados, protegidos, plenos y bendecidos. Pero desde un principio el enemigo sabía que el ser humano que tuviera su identidad basada en Dios se volvería parte de una generación poderosa que proclamaría su nombre, trayendo beneficios a su alrededor, entonces les quitó sus fundamentos, les hizo fallar y dudar de quienes eran. Al pecar el hombre perdió su identidad y de inmediato se sintió avergonzado, miserable, culpable, e insignificante. Pero así como el pecado entró por un hombre, por un hombre también fue llevado: Jesús.

Cuando Jesús viene a la tierra nos regresa todo lo que por Adán se perdió, y aún más. Dios nos forma desde el vientre de nuestra madre con propósito, y mientras crecemos todo eso se puede afirmar o se puede desvanecer.

El pez sin el agua (su origen) no puede desarrollarse, la semilla sin la tierra( su origen) no puede crecer y dar su fruto, el hombre sin Dios(su origen) no puede cumplir su propósito y pierde su identidad.

¿Sabías que una de las causas de suicidio en adolescentes es precisamente la falta de identidad? que no saben quiénes son, para qué están en este planeta, que no se sienten parte de ningún lugar ni siquiera de una familia, y al sentirse confundidos y en soledad deciden quitarse la vida. Así como Adán fue engañado por la serpiente, así muchas veces nosotros somos engañados por el diablo, acto seguido nos sentimos avergonzados, miserables, culpables e insignificantes. El diablo no ha cambiado su estrategia ¿te das cuenta? Sigue alejando al hombre de su origen pues sabe que separado de Dios nada somos.

Puedes haber pecado, puedes tener un pasado que nadie conozca, puedes sentirte desubicado y confundido acerca de quién eres, quizá has creído la opinión de algunos cuando te han dicho: no sirves para nada, no vas a llegar a ninguna parte, no eres digno, nadie te soporta, eres un mentiroso, cobarde, eres poca cosa, y el haber abrazado tanto esas opiniones te ha hecho caminar con tu cabeza agachada, en verdad piensas que eres todo eso, y Jesús sabe que hay momentos así, sabe que el enemigo no cambia de estrategias, sabe que su plan sigue siendo destruir lo que Dios hizo, y cuando el diablo creyó que había derrotado a Jesús en la cruz no se dio cuenta que ese acto de amor le estaba devolviendo al hombre su identidad.

Yo no se lo que han dicho de ti, ni conozco tu pasado, pero si se que si tu basas tu identidad en tu origen (Dios) sabrás de dónde vienes, tu propósito, y cómo debes vivir. Tú y yo tenemos quien redima nuestros pecados, cuando aceptamos el sacrificio de Jesús, aceptamos también su perdón, y con su perdón otra oportunidad.

Ya no eres más lo que la gente opina de ti, tú eres lo Dios dice de ti, tú eres formado con propósito, no eres una casualidad, tú eres amado, tú eres hijo de Dios, tú tienes herencia en los cielos, tú tienes autoridad, tú eres perdonado, tú haz sido encontrado, tú eres bendecido, tú eres luz, lleno de gracia, abrazado por misericordia, tú has sido purificado, tú eres libre, todo esto porque Dios es bueno y le plació perdonarnos por medio del sacrificio de Jesús.

No bases tu identidad en palabras de hombres, porque esas se las lleva el viento y así como un día te pueden amar otro te pueden pisar, no les des ese poder. Basa tu identidad en la roca que es Cristo, porque Él no cambia, y su palabra permanece. La confusión y la duda no proviene de Dios y puedes ser libre de todo dolor que te hayan provocado en el nombre de Jesús. Cuando olvides tu origen, voltea a la cruz y recuerda que vales tanto que Jesús el hijo de Dios decidió darlo todo por amor a ti.

Aférrate a lo que Dios dice de ti.

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9 NVI)

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