Inspiracional · Reflexión · Vida Cristiana

Se acabó

¿Qué pasará en el 2016? ¿Se acabará el mundo? ¿Habrá guerras? ¿Subirá la gasolina? ¿Seguiré en el trabajo? ¿Tendré dinero? ¿Seré feliz? ¿Mi vida estará llena de amor y paz? ¿Habrá problemas? ¿Sufriré? ¿Qué dice el horóscopo?

No necesitas leer tu horóscopo para tener conocimiento de tu futuro, necesitas abrir la Biblia para conocer las promesas que Dios tiene para ti, hacerlas tuyas, creerlas y disfrutarlas.

Hace tiempo estaba en la Iglesia escuchando una predicación donde el pastor compartía acerca de las opresiones que enfrentamos, por ejemplo: esos pensamientos que nos roban la paz, la falta de ganas de orar, de leer la palabra de Dios, esas voces en nuestra mente que dicen: no podrás, no lo harás bien, fracasarás, no lo intentes. Muchas veces no consideramos como opresiones a estos ataques, por el contrario los hacemos parte de nosotros, pero eso es un engaño y no tenemos porque acostumbrarnos a vivir esclavos de esos pensamientos, en el nombre de Jesús y en su palabra tenemos libertad.

Cuando la predicación terminó, yo empecé a analizar mi vida y a ver que era lo que robaba mi paz, y lo que en ese momento a mi más intranquilidad me daba, era mi futuro, mientras yo pensaba eso en mi mente, el pastor en el micrófono dijo: hay personas aquí que lo que les angustia es su futuro, cuando dijo eso fue como si Dios me estuviera hablando y diciendo: sé lo que te sucede, te conozco, acto seguido el pastor hizo una oración donde declaraba libertad y creatividad, ordenó a la opresión que se fuera. Esa misma noche no podía dormir de las ideas que había en mi mente para un evento que tendríamos, yo creí en mi libertad y toda opresión se fue.

El enemigo no se rendirá y por todos los medios intentará que tu confianza en Dios se pierda pero no tengas miedo, así como Dios conocía lo que me inquietaba y me hizo libre, así también Dios te conoce, y también quiere y puede hacerte libre a ti. Toma un momento de tu día para que ores y le ordenes en el nombre de Jesús a todo lo que te ha oprimido que se vaya.

¿Cómo calificas a tu 2015? Las personas suelen calificar su año en relación a la felicidad que tuvieron, entre menos sufrimiento mejor calificación, pero los hijos de Dios podemos decir: Dios ha sido bueno, no importando cualquier cosa que hayamos atravesado, porque hemos entendido que las condiciones externas, internas, lo que enfrentamos, superamos, lo que sufrimos, y lo que reímos, todo nos ha ayudado para bien, y en todo Dios ha estado con nosotros, sabemos que tenemos el poder de decidir y no culpamos a Dios de los resultados de nuestras decisiones, conocemos también que la soberanía de Dios va más allá de nuestros pensamientos, y creemos que sólo ha sido su bondad la que nos permite seguir adelante.

Probablemente este 2016 te enfrentes a nuevos retos, pero no te desgastes pensando en lo que vendrá, mejor confía en que Dios te conoce, y tiene cuidado de ti. Me gustó mucho una frase en una caricatura que decían: ¡la tormenta provee! No se que tormentas hayas enfrentado este 2015, pero sé que si sigues respirando es porque Dios ha proveído, cuando pensaste que no lo lograrías, cuando te parecía que el sufrimiento no tendría fin, ahí en medio de tu debilidad el carácter de Cristo se formaba en tu vida. Este año que inicia se un hombre y una mujer de fe, declara lo que David declaró en el Salmo 23, y créelo, porque para el que cree todo es posible.

El Señor es mi pastor, nada me falta;en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce;me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos.Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar.La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del habitaré para siempre.

 Gracias por acompañarme en las notas de este 2015, deseo para ti lo que tan atinadamente deseo el apóstol Juan a su amigo Gayo: Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. (3 Juan 2)

¡Feliz año nuevo!

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