Inspiracional

FRACASO

No importa la edad que tengas, es muy probable que ya te hayas topado con esta sensación, que te desanima, desalienta, te corta las alas y te deja un poco traumado ante el futuro. Cuando te propones algo pero no sale como quisieras o como planeaste aparece: “el fracaso”.

Después de la muerte de Jesús, sus seguidores entraron en un modo “fracaso”, olvidaron las promesas que les había dado, permitieron que la tristeza y el miedo los abrazara, todo indicaba ante sus ojos que Jesús había sido un hombre más, que perdió la batalla, que a pesar de sus buenas ideas no pudo “salvarlos”, y un claro ejemplo de esto es cuando camino a Emaús, dos de los discípulos iban hablando acerca de todo lo sucedido con Jesús y sus ojos estaban de tal manera velados que no pudieron darse cuenta que el tercero que se les unió era Jesús resucitado, Jesús les pregunta el porque de su actitud triste, y ellos responden que están mal porque Jesús de Nazaret había muerto y abrigaban la esperanza que Él redimiría a Israel.

 Cuando te topas con el fracaso se repiten algunos patrones que tuvieron los discípulos:

1.Olvidas las promesas que Dios te ha dado.

2.Permites que la tristeza y un montón de más sentimientos te abracen al grado de llevarte incluso a la depresión.

3.Tus ojos se velan, se tapan, no puedes ver más allá, y haces de algo temporal algo duradero, se te va la esperanza de seguir intentando.

La sensación de fracasar aplica en ámbitos laborales, espirituales, de relaciones, de amistades, familiares, el fracaso no se limita a reprobar una materia y volver a cursarla, el fracaso aparece cuando te corren de un trabajo, cuando un proyecto no es aceptado como quisieras, cuando pones toda tu fe en un hombre o mujer y la relación se termina, cuando un matrimonio no resulta, cuando parece que nada de lo que haces ayuda para lograr una reconciliación familiar. Ante todo eso parece que las fuerzas naturales van disminuyendo al grado de decir: fracasé, no sirvo para nada.

Ante la respuesta de los discípulos, Jesús les llama la atención, y comienza a explicarles hasta que sus ojos fueron abiertos y le reconocieron. Para ti y para mí que en la actualidad podemos comprender que el sacrificio de Jesús era necesario para un triunfo glorioso, resulta desesperante que los discípulos no entendieran que había algo más. No era un fracaso, era una VICTORIA APLASTANTE, y con el tiempo se darían cuenta.

Así como Jesús abrió los ojos de esos discípulos y ellos entendieron que había un propósito, de esa manera quiero transmitirte que aún cuando sientas que vives un “fracaso” del tipo que sea, no limites tu mirada a lo que tus ojos pueden ver. Nadie está exento de toparse con momentos donde no salgan las cosas como se planean, pero ¿qué actitud vas a tomar cuando suceda? ¿te hundirás? O tendrás fe para decir: “aunque ahora no lo entiendo se que Dios conoce mi futuro y confiare en Él”

 No desperdicies tu tiempo cavando un pozo más profundo, mejor usa la tierra para hacer una montaña y salir de ahí. Hay algo más después de ese “fracaso”, podemos llamarle PROPOSITO.

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