Inspiracional·Reflexión

PERSEVERA

“Domingo no te acabes”, típica frase dicha por cualquier persona que el Lunes se enfrenta a la rutina.

El tráfico por el regreso a clases anuncia que todo está volviendo a la normalidad. Algunos ya extrañaban la escuela ¡quién lo diría! Ese momento de estrenar mochila, útiles, lápices, plumas, hasta parece divertido. Y es que mientras todo es nuevo y huele a fresa motiva para usarse, pero a los meses, la mochila huele a todo, has perdido tus 5 lápices, traes una pluma que no sabes como llego ahí, ¿borrador, sacapuntas? ¡qué es eso! Los perdiste en la primer semana. Conforme avanzan las semanas y se quita la sorpresa de “lo nuevo”, las ganas van empezando a disminuir.

¿Sabes que esa actitud resulta muy común y no sólo en lo que se refiere al área escolar? Tan pronto nos acostumbramos a algo o a alguien, nos resulta menos atractivo, le restamos valor, dejamos de disfrutarlo y terminamos por asumir que nunca lo perderemos.

Cuando la motivación y “el porqué” lo haces no es el correcto, el cuerpo, el alma y el espíritu, abandonarán y dejarán pasar las mejores oportunidades.

A nuestro cuerpo le gusta lo nuevo, sentir el olor de ropa nueva, ya después de que usas la blusa la primera vez, ya la segunda no es tan emocionante. Te gusta que tu cuerpo se vea bien, intentas ir al gimnasio, la primera vez que te presentan los aparatos te reta, pero cuando te sabes la rutina y tus 4 series de 15, pierde el encanto.

Nuestra alma (emociones, voluntad, mente) también quiere estar conociendo cosas nuevas. Por ejemplo, es divertido “enamorarse”, los primeros meses todo es color rosa, todo es lindo, felicidad, pero luego… es triste ver como matrimonios se terminan por que uno de los dos se aburrió y lo cambió por una aventura.

El espíritu, (que se conecta con Dios) también se desanima, las primeras veces que una persona experimenta la presencia de Dios, sabe que encontró su propósito, sabe que ya no hay nada más que buscar, cada día resulta una experiencia nueva, pero al paso de los días se acostumbra y deja de disfrutar.

La rutina no tiene por que ser mala, es parte de formar en nosotros carácter y disciplina, si queremos alcanzar lo que nos proponemos entonces tenemos que PERSEVERAR. Para lograr esto debemos tener claro nuestro punto de partida o motivación.

“Encuentra el porqué”

-Si vas con gusto a la escuela porqué es la primer semana y tienes nuevos compañeros, te vas aburrir cuando vayas a medio año. Pero si vas consciente por el privilegio que tienes de poder superarte y sabes que en algún punto lo que aprendas te servirá para ayudar a otros, iniciando por tu familia, vas a perseverar.

-Si eres fiel sólo en los primeros meses de noviazgo o matrimonio sólo porqué quieres probar cosas nuevas, cuando pasen los meses o los años querrás buscar algo diferente. Pero si eres fiel porqué tomaste la decisión de amar y el compromiso de honrar a tu cónyuge, vas a perseverar.

-Si tienes comunión con Dios para ver que milagro consigues, el día que no recibas lo que pidas dejarás de buscar. Pero si tienes comunión porqué es tu Padre y comprendes que todo se lo debes a Él y ya no se trata de ti, entonces vas a perseverar.

Si tus motivaciones son incorrectas, no podrás perseverar en nada. Deja de culpar a la rutina, eso no debería determinar el hecho de que te sigas asombrando de todo lo que recibes de parte de Dios. Vale la pena perseverar en mantener un estilo de vida saludable, vale la pena perseverar en alimentar cada día el amor y las amistades. Persevera en mantener buenas calificaciones, buen record laboral, y no menos importante vale la pena que perseveres en tu búsqueda de Dios. Todo eso que hoy tienes puede irse mañana, éste es un buen momento para que vivas en abundancia.

Sé que a veces resulta cansado ir al mismo lugar, ver a la misma gente, tener los mismos problemas, y es muy sencillo que pierdas la motivación y el porqué haces lo que haces, pero hoy te animo a que veas lo bendecido que eres y te sientas privilegiado por lo que tienes.

El mes pasado mis papás cumplieron 38 años de casados, como hija se que su amor ha sido probado en diferentes problemas, pero el renuevo que Dios a traído a su relación, así como su ayuda, les han permitido llegar a este momento. Dios hace que su amor cada día sea nuevo (sólo Él lo hace).

 No se trata de bajar la intensidad cada que pasa la emoción, se trata de buscar a Dios como motivación principal en tu vida, y eso acomodará tu perspectiva, te permitirá valorar y cuidar la posición que te ha sido dada y a las personas que te rodean.

PERSEVERA EN BUSCAR LA MOTIVACION CORRECTA, en otras palabras, si tú quieres perseverar y disfrutar de llegar a la meta PERSEVERA EN BUSCAR A DIOS.

Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido. Pues, dentro de muy poco tiempo. Aquel que viene vendrá sin demorarse. Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje. Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas. (Hebreos 10:36-39 NTV)

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