Reflexión

Mi Refugio

El Señor es un refugio para los oprimidos, un lugar seguro en tiempos difíciles. Los que conocen tu nombre confían en ti, porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan. (Salmos 9: 9-10 NTV)

Entré a la primaria de cinco años y no me gustaba ir los primeros días, así que cada vez que tenía miedo, pedía permiso para ir al baño, en esa época los baños de la escuela no servían así que tenía que llevar una cubeta para ir a sacar agua de la pila, el punto es que me salía del salón (con todo y cubeta) y ya que me alejaba me iba al salón de mi tía que era maestra, antes tenía que pasar por el salón de mi mamá, pero con ella no iba por que me mandaría de vuelta al salón, así que me iba con mi tía, y ella me consentía y me dejaba estar ahí con sus alumnos de sexto, hasta que se paraba en la puerta la maestra Martitha, se metía por mí, me cargaba, y por supuesto se llevaba la cubeta.

Desde pequeños buscamos refugio, así que cuando crecemos queremos repetir la historia y aquí van 3 errores que cometemos en la búsqueda de un refugio.

1.Haces tu refugio en una persona. Puede ser tu amiga, tu novio, tu guía espiritual, y lo haces por que te sientes seguro, pero depositas tu confianza a tal grado que si por alguna razón te abandonan, te sientes perdido, tirado y aplastado. Cuando confías en una persona tienes que recordar que es un ser humano imperfecto como tú, que quizá también necesita ayuda, que no todos los días te va a resolver la vida o los problemas, que puede cansarse, que no controla lo que te rodea, que no es responsable de lo que te pasa.

Camila y Fabián se hacen novios, ella tiene muchos problemas familiares, cada vez que algo sucede va con su novio y se desahoga, con los meses Fabián termina la relación. Camila se siente abandonada, sin valor, con baja autoestima, lastimada, se hace desconfiada de todo el mundo, se vuelve amargada.

¿Quiere decir que no puedo confiar en nadie? ¡Claro que puedes confiar! Pero no es sano que pongas tu dependencia y le des la responsabilidad de tu cuidado a una persona con los mismas necesidades que tú.

2.Haces tu refugio a un lugar. El lugar donde naciste, la casa donde vives, la empresa para la que trabajas. Te aferras a lo que tienes creyendo que es para siempre y el día que las cosas cambian, tu estabilidad se termina.

El papá de Fabián fue despedido de la empresa donde había trabajado por los últimos 15 años. Fue un golpe difícil, así que se fueron a vivir a la frontera en búsqueda de mejores oportunidades. Fabián dejó sus amigos, tuvo que terminar una relación, y se enojó con su papá por semejantes cambios que les estaba provocando. En casa comenzaron peleas y estrés por la economía, la esposa no soportó irse de la ciudad, así que prefirió que su matrimonio terminara antes que ella cambiara de ciudad y estar lejos de su familia.

 3.Haces tu refugio lo que te daña. Debido a que te has refugiado en personas y te has dado cuenta que no son lo que tu esperabas, o has confiado en cosas materiales y resulta que tampoco te han dado lo que tu creías, se hace presente la desilusión. Y una persona desilusionada, comienza a tomar decisiones que la empiezan a dañar.

Camila comenzó a tener muchos novios, dejó de creer en el amor y se enredo con el alcohol, a quien llamaba su mejor amigo, porque siempre estaba para ella y no la abandonaba.

Fabián se prometió que nunca tendría necesidad económica y empezó a negociar vendiendo droga.

Quizá nunca has llegado a esos extremos de drogas, alcohol, étc. Pero probablemente si haz recurrido a malos sentimientos para refugiarte y “protegerte” para que no te lastimen. Buscar refugio en placeres temporales te deja daños en muchas ocasiones irreversibles. En el momento estos refugios te engañan, te hacen sentir fuerte, seguro, que nadie te puede vencer, pero sus efectos pasan y la realidad se ve peor, la dosis tienen que aumentar y el daño es cada vez mayor.

Todos necesitamos un refugio seguro, alguien que no abandone, algo en quien confiar, pero estas necesidades que es normal que tú y yo busquemos, sólo pueden ser encontradas en Dios. Muchas cosas cambian, personas van y vienen, unas llegan y otras se van, empleos, cosas materiales, todo es tan diferente a hace unos años atrás, pero Dios sigue siendo Dios, no cambia.

¿Qué necesitas para que Él sea tu refugio?

La respuesta es más sencilla de lo que te imaginas, sólo necesitas conocerlo. Sólo los que conocen su nombre confían en Él. Conocerlo significa tener una relación intima con Él, es acudir a Él antes que a nadie, es saber que tu vida estará bien por que estás en sus manos, es escuchar su Palabra y obedecerla, es percibir su voluntad y responder a ella*.

En ocasiones aún sabiendo que no es lo correcto buscamos refugio en lugares, personas o cosas dañinas, por que preferimos encontrar lo que queremos escuchar y no lo que sabemos que tenemos que hacer. Probablemente ya cometiste los 3 errores, o al menos 2, pero no necesitas seguir dando vueltas donde mismo. Reconocer tus errores te hará salir de ellos. Si te das la oportunidad de conocer a Dios y decides refugiarte en Él, podrás disfrutar de tus relaciones de una manera distinta, sabiendo que no dependes de otro para estar bien y que tu vida no se basa en lo que te rodea, ni en lo que tienes. Soltarás y descansarás sabiendo que pase lo que pase siempre en Dios tendrás un lugar seguro y que Él nunca te abandona.

No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro. (1 Samuel 2:2)

 

 

 

*Introducción al libro de Jeremías (RVR1960)

3 comentarios sobre “Mi Refugio

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