Inspiracional · Reflexión

Lo mejor de mí

Cuando te topas con un ser tan hermoso, quieres literal bajarle la luna y las estrellas, es que ante tus ojos resulta tan bello que no escatimas para dar lo mejor de ti. Justo así se sentía Abel, se había topado con su Creador y quería ofrecerle lo mejor que tenía y así lo hizo. Caín no se enfocó en lo que podía dar, sino en lo que podía recibir, al no sentir que recibió lo que merecía se lleno de coraje. Pudo ver que su ofrenda y la de su hermano no habían provocado los mismos resultados, él no vio que su hermano dio lo mejor, él vio que no recibió lo mismo.

A veces queremos cosechar donde todavía no hemos sembrado, nos comparamos con otras personas y no analizamos lo mucho que les ha costado trabajar para tener lo que tienen, sólo vemos el resultado y nos queremos brincar el proceso.

A nadie nos gusta recibir menos que lo mejor. ¿Por qué entonces en repetidas ocasiones damos lo que nos sobra? Estoy casi segura que a lo largo de tu vida habrás escuchado alguna de estas frases: “Da sin esperar nada a cambio”, “Mejor es dar que recibir”, “En la medida que das serás bendecido”, “Da y se te multiplicará”

Pero una cosa es escucharlas y otra muy distinta es aplicarlas. Vámonos por áreas.

Nos integramos por cuerpo, alma y espíritu.

  • Al cuerpo le damos lo mejor cuando mantenemos hábitos sanos: comer saludable, tomar agua, dormir suficiente, hacer ejercicio, mantenerlo limpio. Si tu inviertes en tu cuerpo tu salud físicamente te lo agradecerá. No te conformes con solo hacer una dieta para bajar unos kilos, busca cambiar rutinas y comportamientos para dar lo mejor de ti.
  • Al alma le damos lo mejor cuando aprendemos a manejar nuestras emociones, cuando reconocemos el poder del perdón, cuando soltamos al pasado, cuando nos despedimos de personas tóxicas, cuando comenzamos a buscar sanidad interior. No te aferres a quienes te han sacado de su vida, no abraces la ofensa, no te enojes por todo y por nada, si quieres dar lo mejor de ti necesitarás dominio propio y para eso necesitas a Dios.
  • Al espíritu, le damos lo mejor cuando lo conectamos con Dios, pasar tiempo adorando a Dios, hablando con Él, dedicándole nuestros días. Si quieres experimentar una plenitud y dar lo mejor de ti con TODO lo que eres, necesitarás obedecer a Dios, si no por más que intentes dar lo mejor de ti físicamente (tu cuerpo) e interiormente (tu alma), no terminarás por lograrlo. Eres un ser tripartito.

“Ella en su necedad soltó al ave y vio como se fue lejos. El ave se golpeó, se lastimó y además se perdió. Ella intentó ir a buscarla, pero el ave ya estaba sumergida entre muchos árboles, entonces ella retrocedió … al paso de los meses desorbitada el ave apareció. Ella tenía planes para el ave, pero había planeado mucho y lo cierto es que el ave seguía volando, más bajo, más cerca, pero al fin seguía volando. Ella entendió que el ave debía volver a unas manos y no eran las de ella sino las de Él. ¿Él? El ave era prestada y debía volver a las manos de su Creador. Ella viene todos los días y se sienta a ver al ave, cada que se sienta ella, se sienta Él. Él prometió que estaría ahí cuando el ave regresara. Ella ya no tiene miedo, primero porque está acompañada, después porque sabe que el ave estará pronto en las manos correctas y sabe que las manos correctas no son las de ella, sino las de Él. Ella sabe que en las manos de Él, llegará a su destino.”

El ave representa nuestro corazón, cuantas veces nos sentimos “dueños” y lo aventamos sin ningún cuidado, cuando queremos tomar las riendas parece demasiado tarde, entonces retrocedemos y queremos que rápido se arregle el desorden que hicimos, pero todo tiene un tiempo, y al corazón le cuesta sanar, por eso es necesario la intervención de su Creador, antes de entregar tu corazón en otras manos, asegúrate de entregarlo a Dios, Él sabrá quien realmente lo valorará.

¡Puedes dar cosas a personas que no las valoren o puedes dar un afecto a medias! Puedes vivir dando a la mitad y no llegarán las bendiciones completas. O bien puedes tener fe y darte. Y cuando digo “darte” hablo de tener confianza.

Y no le quieras ayudar a Dios, Él sabrá como actúa mejor. Pero antes de considerar “darte”, da tu vida a Dios, así Él te va a dirigir.

Cuando Jesús se entregó, lo hizo completo, Jesús sabía que primero se trataba de su Padre y después de su voluntad. Jesús nos enseñó a DAR TODO. Jesús murió por todos, y su sacrificio sigue vigente por que no se empeñó en cumplir el deseo de una humanidad sino de su Padre Celestial.

Habrá quienes nunca valoren tu entrega (Tal como hasta la fecha sigue sucediendo con Jesús) , pero no te preocupes por cumplir deseos, ocúpate por cumplir la voluntad de quien te creo.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes. (Salmos 143:10 NTV)

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