Inspiracional · Reflexión

El desánimo

Durante la época de Esdras se inicio la reconstrucción del templo, pero esta se detuvo cuando los adversarios lograron detener la obra. Habían pasado unos quince años donde el pueblo prevaleció en desánimo. ¿Quince años? ¡Eso es demasiado tiempo! La desobediencia del pueblo los alejaba más de las promesas. Pero en el infinito amor de Dios trajo fiesta en medio de todo desánimo. Justo eso es lo que hace nuestro Dios, cambia nuestra tristeza por gozo.

Por medio del profeta Hageo (su nombre significa “mi fiesta” o “festival”) Dios trajo al pueblo ánimo, y en cuestión de cuatro años se terminó de construir la casa de Dios.

El desánimo produce un apagón a nuestro espíritu, es como cuando un viento fuerte sopla y termina por apagar la luz de las velas, para el pueblo de Israel el desánimo llegó por medio de la opinión de hombres llenos de cizaña que envenenaron el corazón del rey Artajerjes (Esdras 4:11-24) para que les impidiera seguir con la obra de reconstrucción, y ahora podemos verlo con claridad, esto era un plan del enemigo, y fue como siempre decidido a matar. ¿Te puedes dar cuenta que fue lo que atacó? Su estrategia fue llegarles por las emociones, no vino una enfermedad, no vino un ejército, el vino por medio del desánimo. El enemigo sabe por donde atacar, pero recuerda que NO ES CREATIVO, esto significa que sigue atacando igual, sigue usando sus mismas técnicas asquerosas para “detener” la obra de Dios. Y por supuesto pongo entre comillas la palabra detener, por que cuando la obra es de Dios se concluye no importa cuantos adversarios aparezcan.

Obviamente es más fácil darnos cuenta de la manera de actuar de satanás, por que estamos analizando la historia, pero en nuestra historia se nos complica identificar cuando está haciendo su trabajo para apagar nuestro espíritu. El desánimo no viene de Dios, y es una estrategia muy usada para destruir vidas ¿Por qué intentar apagar el espíritu?

Por que un espíritu dormido es un espíritu que se olvida de la conexión con el Espíritu de Dios, al estar desconectado camina sin rumbo, sin propósito y en desánimo. El desánimo da como resultado falta de interés, desgaste inclusive físico e interior, actitudes negativas y poco a poco una muralla que aleja a la persona de su propósito.

Me sorprende que en el libro de Hageo, se les invita a MEDITAR EN SUS CAMINOS (Hageo 1:5,1:7,1:15,1:18) Y esto me lleva a razonar de la siguiente manera:

  1. Es necesario que identifiques el momento o la raíz que te comenzó a distanciar de cumplir tu propósito.
  2. Puedes seguir viviendo en el desánimo por años y años porque es tú decisión
  3. O, puedes contraatacar la estrategia y sacudirte el desánimo

No veo que el pueblo haya sido obligado a vivir por tanto tiempo en el desánimo, esa cadena se la pusieron ellos. Pero ahora analicemos ¿Cómo fue que salieron de ese momento?

Hageo lanzó una palabra de ánimo, y exhortó al pueblo a ser obedientes, las autoridades entendieron este llamado y reaccionaron en obediencia y una vez que ellos creyeron en fe Jehová DESPERTO EL ESPIRITU de todo el pueblo. Entonces para el desánimo necesitamos:

  1. Palabras de aliento. Siempre que escribo una nota le digo a Dios que sea Él, quizá no me conoces pero he pedido que por medio de estas palabras tu te animes, por que ES TIEMPO que continúes en el propósito para el que fuiste llamado. No digas “a mi nadie me anima” por que es mentira, CLARAMENTE este blog te esta diciendo: anímate, “ya estuvo bueno de tanto desánimo”, sacúdete el polvo, ¡dale!
  2. Exhortación a la obediencia. Es muy probable que en ese tiempo (de desánimo) hayas negado tu amor por Dios, cometido pecados y en fin te hayas alejado de su presencia, o puede ser que sigas en una Iglesia pero que te sientas muy agotado.

Así que no importa cuales sean las causas del desánimo ni lo que hayas hecho: PONTE A CUENTAS CON DIOS. No somos perfectos, y nuestro valor no depende en base a los aciertos que obtengamos cada 24 horas, nuestro valor fue dado en la cruz, por medio de la sangre derramada por Jesucristo. Entonces inicia haciendo lo correcto, ¿necesitas pedir perdón? ¡hazlo! Aléjate de las malas decisiones, pasa tiempos a solas con Dios, ora, ayuna, lee su palabra, no para “borrar” tu culpa, pues una vez más te digo, eso ya pasó hace mas de dos mil años cuando Jesús murió por nosotros. Si te invito a que hagas eso es para que limpies tus canales de comunicación, te desintoxiques y respires de nuevo la presencia de Dios. Es importante que sepas que no será fácil, quizá no sientas ganas, o te de flojera, pero recuerda que es tu decisión cuanto tiempo permaneces desanimado y esclavo.

  1. Ten fe. Si ya haz entendido que el desánimo no viene de Dios, y estás dispuesto a creer tal como lo hicieron las autoridades y el pueblo, ahora te toca permanecer para tomar las promesas de Dios. Cuando tienes fe, lo que sigue ya no te toca a ti, entra entonces un plano sobrenatural, Dios mismo actuando, Él sabrá por medio de que te despierta. Pero créeme lo hará. Sólo ten fe, haz tu parte y deja que Él haga lo demás.

 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. (Deuteronomio 31:6)

6 comentarios sobre “El desánimo

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