Espiritual

Idolatria

“La gran ironía de nuestra idolatría individualista es que en última instancia es autodestructiva. Cuando nos amamos y adoramos a nosotros mismos, estamos condenados a destruirnos a nosotros mismos.” Anthony Selvaggio

Desde que era niña comprendí que no era bueno adorar imágenes. Era muy fácil entender que no necesitaba a ningún santo para que Dios me escuchara. Si podía hablar directamente con Dios ¿Para qué usar una imagen? Si de Dios viene todo el poder ¿Por qué hacer oraciones aprendidas a una foto, estatua o escultura? La Biblia dice en Éxodo 20:3-5

 No tengas ningún otro dios aparte de mí. No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses…

La definición dice que un ídolo es:

1.Figura o imagen que representa a un ser sobrenatural y al que se adora y se rinde culto como si fuera la divinidad misma. 2.Persona o cosa por la que se siente un amor o admiración excesivos.

¡Jamás adoraré, pediré, me postraré o traeré en mi cartera una imagen! Eso no es un problema, por lo tanto ese mandamiento no es para mí, me tengo que preocupar por los otros 9, ¡gracias a Dios! Uno menos.

El hecho aquí es que un ídolo o la idolatría no necesariamente requiere una imagen o escultura, bien puede ser una persona o cosa.

Quizá debe detenerme un poco y pensar si hay alguien o algo que le quite a Dios el primer lugar, y entonces no debo pasar por alto este mandamiento sintiendo que lo domino.

Abraham e Isaac pueden ayudarnos un poco con esto. Te refresco la historia, Abraham recibió la promesa de que su descendencia sería como las estrellas del cielo, el pequeño detalle era que ya era un anciano y su esposa no podía tener hijos. Pero Dios no se había equivocado, y la promesa se cumplió cuando nació Isaac. Esperar tanto un bebé y tenerlo en brazos, era un milagro. Obviamente Isaac creció lleno de bendiciones de todo tipo. Abraham bien pudo olvidarse de Dios una vez que recibió la promesa.

Cuando estamos esperando o en sufrimiento es un momento de aferrarnos a Dios, pero ya que obtenemos la respuesta bajamos nuestra intensidad. Por supuesto que lo digo por experiencia, me he enamorado más de las bendiciones, que del que me las ha dado. Esto me ha llevado a cambiar prioridades y a quitar a Dios de mi centro.

No es malo pedir cosas, pero enfocarnos solo en tenerlas y olvidar al dador, al grado de obsesionarnos hasta conseguir el deseo no importando que se traspase la voluntad de Dios, con tal de que se cumpla la nuestra, resulta por mucho muy perjudicial.

“Adán y Eva descubrieron que al aferrarse a lo que querían aparte de Dios, perdieron tanto a Dios como aquello que querían.” -Sinclair Ferguson

Hacemos ídolos a nuestros deseos. Sabes lo fácil que pudo ser para Abraham poner a su hijo amado en primer lugar y decirle a Dios “¡¿Qué te pasa?!”.. Pero Abraham sabía que Isaac era el deseo de Dios y en Dios no hay contradicciones. No permitió que sus pensamiento le hicieran una mala jugada. Abraham sabía que tipo de Dios tenía y en su fidelidad y bondad confió plenamente. La historia concluye en que Abraham llega al punto de colocar a su hijo Isaac en el altar para sacrificarlo, sacó su cuchillo y justo ahí, el ángel del Señor le dice: ¡No pongas tu mano sobre el muchacho! —dijo el ángel—. No le hagas ningún daño, porque ahora sé que de verdad temes a Dios. No me has negado ni siquiera a tu hijo, tu único hijo.(Génesis 22:12)

De pronto, Dios nos pide lo que tanto hemos deseado y nosotros permitimos que nuestros pensamientos dominen y no nuestra fe, y le negamos a Dios algo que ya instalamos en su lugar.

Si Dios te ha prometido algo, Él lo hará, si te lo pide, dáselo, te lo multiplicará. ¿Qué acaso no sabes que Dios es bueno? Y Él sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Lo importante es pedirle a Dios que nos ayude a estar alineados a Él. Si Abraham no hubiese estado conectado, jamás hubiera tenido disposición. Dios proveyó para Abraham un carnero para sacrificar en lugar de su hijo. Dios proveerá también para ti.

Idolatramos lo que tanto esperamos y al final nos termina destruyendo, no por que en sí era malo, sino por el hecho del lugar en el cual lo pusimos.

Hemos sido una sociedad enseñada a idolatrar, pero es tiempo de pensar y dejar de actuar por lo que otros hicieron, es tiempo de adorar al UNICO digno de recibir toda la honra, aún si esto nos lleva a despojarnos de aquellas imágenes, cosas o personas que recibían nuestra alabanza y súplica.

TENEMOS UN DIOS CELOSO QUE NO COMPARTE SU GLORIA CON NADA NI CON NADIE, ¿A quién o a qué tenemos en primer lugar en nuestra vida?

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2 comentarios sobre “Idolatria

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