Inspiracional

Alergias

Soy alérgica al polvo, a la humedad, a cambios de clima, a perfumes picosos, y recientemente me salió algo en las manos creo que por la mayonesa o algo echado perder ¡iuuu que asco! Todo por tragona.

Es tan incómodo tenerlas. Mientras iba a la escuela las primeras horas de 7 a 8am eran mi cruz, no paraba de estornudar, en cuanto salía el sol se iba. No solo es incómodo tenerlas también verlas en otras personas, por que quisieras ayudarlas. Un estornudo como sea, dos se escucha raro, tres te da risa, cuatro preguntas ¿es normal? Pero ya ocho seguidos dices esto es récord, piensas ¿Jamás dejará de estornudar o que onda con su vida?

En una persona con alergias, la respuesta inmunitaria es hipersensible. Cuando el sistema inmunitario reconoce un alergeno, libera una respuesta. Se secretan químicos los cuales provocan síntomas de alergias. Existe una buena probabilidad de heredar las alergias de los padres.

Lo “bueno” de las alergias actualmente es que puedes estar controlado.Esa respuesta hipersensible puede ser tratada hasta incluso se puede erradicar con un proceso de tratamiento.

Y justo aquí quería llegar, a las “respuestas hipersensibles”, y no me refiero a las alergias, sino a la vida en general. Reflexionemos acerca de cómo reaccionamos ante lo que enfrentamos.

¿Eres una persona que responde a todo hipersensible? ¿Te ofendes muy fácilmente? Creo, que de alguna manera todos somos sensibles y es “normal”, de repente hay unos días más complicados que otros y reaccionamos más rápido de lo que deberíamos, lo cierto es que así como en las alergias hay tratamientos que te ayudan a mantenerte controlado, también en la vida hay tratamientos que nos ayudan a mantenernos en equilibrio.

1.Ir a Dios como descanso

En esos días sensibles de más, es importante que seas el primero en identificar como te sientes. Eso te ayudará a mantener un equilibrio, aplica para hombres y mujeres, de repente es tanto estrés que explotas por poquito. Fuiste diseñado para compartir con otros, entonces comparte con Dios como te sientes, desahógate con Él, y con tu grupo de amigos de oración pídeles su apoyo para que seas fortalecido.

2.Aprender a lidiar con la ofensa

El que se enoja pierde. Abrir puertas a la ofensa, es vivir en desgaste. Necesitamos mucha madurez para aprender a soltar lo que no nos sirve, a no tomarnos nada personal. Recuerdo cuando era niña que había unos hermanos que de todo se ofendían, el niño siempre lloraba si no jugaba un partido de futbol o si lo aventaban o si lo escogían al último. Y la niña peor, tenías que tener mucho cuidado hasta de lo que decías con las muñecas por que en cualquier rato se indignaba, iba con su mamá y la mamá nos regañaba. La ofensa ahí venía desde los padres, les alimentaban y les fomentaban que se siguieran ofendiendo. Los años pasaron y con la pena pero el muchacho sigue teniendo muchos problemas a la hora de perder un partido de futbol, y la hermana sigue sintiéndose menos.

¿Te molesta algo? Dilo sin ofender. ¿Supones algo? Pregunta antes de crear historias. Si alguien con toda la intención te quiere lastimar lo hará, pero en tus manos esta si siembras esa semilla y la alimentas o si la desechas y cierras la puerta.

3.Desintoxicarte de las personas “víctimas”

Relacionarte con personas que para todo son victimas, te lleva tarde o temprano a pensar que también eres victima y a vivir alterado y a la defensiva. ¿Identificas a personas que se hacen mártires de todo? Con amor puedes darle tu amistad, pero no te contamines de esas actitudes, transmite tu paz, procura que ellos se llenen de tu paz y no que tu te llenes de su tristeza.

Nuestras reacciones rápidas a ofendernos, nos llevan a la soledad, a sentir que todo el mundo está mal menos nosotros, se vuelve un patrón. Si no nos detenemos pronto cada conversación tendrá respuestas hipersensibles, rápido saldremos mal con todos, será incomodo para otros convivir con nosotros y para nosotros mismos será agotador. Lo “bueno” es que si identificamos que somos así, podemos tratar esto y ser libres. Quizá sea necesario que le preguntas a personas muy cercanas a ti ¿Cómo me percibes? ¿Crees que reacciono muy rápido para mal? ¡Y no te vayas a ofender con su respuesta! Si en verdad quieres cambiar necesitas reconocer tu condición. Me atreví a hacer esa pregunta porque no me quiero estancar, cuando pensamos “ya estamos bien, ya no hay más por hacer” comenzamos a hundirnos. Así que si te atreves a considerar tus respuestas antes de darlas ya seremos dos. Mucho por trabajar y por cambiar, sin duda conocer a Jesús nos lleva a estarnos renovando. Dios anhela que seamos felices y que tengamos relaciones sanas.

La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias. (Prov.18:21 NTV)

 Los que controlan su lengua tendrán una larga vida; el abrir la boca puede arruinarlo todo. (Prov.13:3 NTV)

 El que es entendido refrena sus palabras; el que es prudente controla sus impulsos.(Prov. 17:27 NVI)

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