Inspiracional · Reflexión

BUSCANDOTE

“Mientras más lo buscas, más se esconde” y no, no hablo del amor, hablo de la playera que te quieres poner y que nunca encuentras. ¿Te ha pasado que quieres ponerte la playera negra y sacas todo y le das tres vueltas y nada? He llegado a pensar que la ropa escucha y que se esconde para no sufrir después el ser lavada en la máquina del terror llamada lavadora. Por eso digo en voz alta ¿dónde esta la playera blanca? Para que la negra se deje encontrar. Te reto, ¡Inténtalo! Verás que no funciona pero que importa te divertirás.

Buscar.- Hacer lo necesario para encontrar o hallar a una persona o una cosa.

Este verbo implica trabajo, movimiento, compromiso. Y el buscar implica un interés. No se busca aquello que no nos importa. Si vamos a dedicar tiempo y esfuerzo en buscar algo o a alguien es porque nos es necesario encontrarlo.

 Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos. (Lucas 19:10 NTV)

Jesús hizo lo necesario y aún más para toparse contigo. No fue una casualidad, fue un acto planeado para entrar en tu realidad. Sin ninguna necesidad de buscarnos, Él decidió hacerlo, y sigue decidiendo.

Te buscó y pacientemente ha esperado por tu “sí”. Pacientemente ha esperado por mi “sí”.

Recuerdas esa vez que estuviste a punto de chocar pero un milagro sucedió. O cuando no veías la salida y de pronto las cosas se te acomodaron, o cuando te tocó atravesar esa pérdida emocional que sentías que no ibas a sobrevivir pero aquí sigues. O aquella vez que viste ese atardecer anaranjado con manchas rosas, o cuando respiraste profundo el aire fresco de una montaña, o que hay del día que escuchaste el llanto de tu hijo, o la sonrisa de un niño. Todas esas veces he estado ahí, no eres demasiado pequeño para que te encuentre, ni vives en un lugar complicado de ubicarte, yo sé donde estás, pero tú no sabes donde estoy yo por que te a dado miedo toparte conmigo. Solo quiero traer la salvación a tu interior y la paz a tu soledad para que puedas fluir con los demás. Quiero estar en tu silencio y en la algarabía, quiero caminar contigo los días difíciles y reír a tu lado los días buenos, quiero visitarte en tu casa, en tu corazón, y darte propósito. Quiero que seas feliz.

 Me imagino que esas podrían ser palabras de Jesús a mi vida. ¿Cuántas veces se hizo presente antes de que yo pudiera notarlo? Pero al fin un día escuché su voz.

En Lucas capítulo 19 versículos 1 al 10, narra el momento en el que Jesús llega a Jericó y cruza toda la ciudad (y no lo hizo sólo por que quería caminar, pues cada paso de Él tiene un propósito definido) ¿Cómo lo se? En su caminata llega a un punto donde Jesús miró hacia arriba, cuando vas en una caminata y tu deseo es atravesar un lugar, vas enfocado hacia delante a menos que vayas buscando algo o a alguien. Cuando vas buscando, vas volteando, te vas deteniendo. Ese día Zaqueo no imaginaba que el hijo de Dios entraría en su vida. Ese mismo día Jesús estaba dispuesto a encontrarlo. Y mira que no era tarea fácil, Zaqueo era un hombre pequeño, tuvo que subirse a un árbol para ver cuando Jesús iba pasando por ahí, es fácil ubicar a las personas altas que sobresalen de los demás, pero entre la gente encontrar a alguien pequeño ¿qué probabilidad tenía Jesús?

Me encanta esto de Jesús: SU DETERMINACION, estaba ahí buscando a alguien y no se iría hasta encontrarlo. Y así lo hizo. No importó el tamaño de Zaqueo, ni tampoco importó la condición de su corazón, la gente decía que era un pecador, su fama era mala. Pero la determinación de Jesús de salvar NO SE LIMITA A LO QUE OTROS OPINEN DE TI.

Pensamos buscar a Dios “hasta qué” seamos personas buenas o “hasta qué” ya no tengamos mala fama. Pero eso no podemos hacerlo nosotros solos. Es en el proceso de toparnos con el amor de Jesús que los cambios comienzan a ocurrir, bastó un momento en casa de Zaqueo, para que éste hombre dijera: voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.

Jesús está determinado a buscarte, no importa lo que tenga que recorrer te va encontrar. Él no es como nosotros que nos rendimos en un minuto que no encontramos algo. Él es paciente, y seguirá hablándote por medio de personas, de blogs, incluso por medio de su naturaleza dándote nuevos amaneceres hasta que te des cuenta que te ha encontrado y te está llamando por tu nombre. Si quieres dejar de huir o de esconderte y quieres bajar del árbol en el que te encuentras, puedes hacerlo hoy mismo con una sencilla oración:

Dios todopoderoso ya no quiero esconderme más, te entrego lo que tengo y lo que soy, soy pecador y no merezco que con tanta determinación me hayas buscado pero gracias, gracias por que no te rendiste de buscarme. Te acepto en mi casa, te acepto en mi corazón, cámbiame, transfórmame, quiero conocerte. Perdóname por ofenderte, deseo ser tu hijo y amarte con ese amor desinteresado que tu muestras por mí. En tu nombre Jesús lo pido. Amén.

 Despertaste sin saber que Jesús te encontraría, si has escuchado su voz hoy mismo esa búsqueda se terminó.

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