Diario de Lea·mujeres

Diario de Lea (parte siete)

El último adiós…

 Estaba sentada, comiendo una fruta (no recuerdo que era), mientras veía como el viento hacia bailar las flores, esperando por mi segundo sobrino cuando me anunciaron: ¡ella se fue!

 Dejé caer la fruta, dejé de escuchar, veía que los labios de quien me dio la noticia se movían y sus lágrimas caían, solo se oía el viento, las flores se seguían moviendo, clavé mi mirada en ellas. Siempre nos encantó cortar flores y usarlas de diademas. Recuerdos, imágenes, momentos, culpa, remordimiento, todo me atrapó. Una pregunta me hizo volver ¿Quieres elegir su vestido?

 Fui a donde estaba, hacía tanto tiempo no estaba tan cerca, pedí quedarme a solas con ella, lloré hasta que me quedé seca. ¿Está lista? Preguntaron. Un momento respondí. La besé, la abracé y me despedí.

 Mi padre seguro diría: “en nuestra cultura no se usa que la menor se vaya antes que la mayor”.

 ¡Pequeña tramposa, me has vuelto a ganar!

 Todavía decía esto, cuando Israel me dijo, ¿te gustaría dar unas palabras ante la familia?

 Ya no pensé en el que dirán. Acepté.

Palabras de despedida…

(Esto fue lo que escribí y leí ante mi familia)

 Mi hermana, me dio las más grandes lecciones de vida. Todos saben de las dificultades que sin pedir ninguna de las dos enfrentamos. A esta familia nos ha tocado atravesar desafíos que parecen imposibles de superar, pero aquí estamos juntos, creyéndole a Dios por esa promesa de multiplicación. Me permitiré contarles tres momentos de nuestra infancia que jamás olvidaré:  

  1. Mi vecina comenzó a contar del 1 al 100, teníamos ese tiempo para escondernos, Raquel y yo corrimos y nos escondimos detrás de un pozo de agua, pero a los 3 segundos de estar ahí, Raquel corrió y no supe a donde se había ido, fui de las primeras que encontraron, así fueron saliendo uno tras otro, pero mi hermana no aparecía, primero nos dio risa, luego nos dio coraje, después empecé a llorar por dos razones, la primera porque mi papá me daría unas nalgadas por no cuidar a mi hermana menor y la segunda porque ella ganaría el juego. Me fui a llorar al árbol donde se contaba mientras todos se escondían, habíamos buscado tan lejos, en cada pozo, en cada establo, hasta dentro de unas cuevas y nada. Al único lugar que no fuimos fue a ese árbol, mientras lloraba, escuché que alguien lloraba también, volteé arriba y ahí estaba, me dijo: hermanita no se como bajarme y tengo mucho miedo, no les digas que estoy llorando, mis lagrimas se cortaron, y la ayude a bajar, todo el camino a casa me fui regañándola, pero cuando se durmió le di un beso en su frente, no se dio cuenta que ganó, pero tampoco le importó. Así era Raquel, atrabancada, intensa pero al mismo tiempo tierna y delicada.
  1. Había tardes cuando usábamos la ropa de mamá, me encantaba usar el vestido color tinto con bordados dorados, me sentía parte de la realeza. Raquel por alguna razón siempre quería muchos colores, a mí me gustaban vestidos de una sola pieza, pero ella tenía un sentido de la moda muy ..¡único! Debajo usaba un vestido amarillo brillante y encima muchos colores, siempre tenía que quitarle algunas prendas para que se sintiera más liviana, su belleza era tanta que no importaba lo que ella usara su carita siempre lucía perfecta.
  1. Recuerdo su cumpleaños número 8, ella dormía y parecía una piedra, una vez que cerraba sus ojos ya nada ni nadie la podía despertar. Me metí a su cama y comencé a cantarle, pero nada, me paré y comencé a brincar y a gritar: ¡fiesta fiesta, vámonos de fiesta! Raquel abrió sus ojos y se levantó sobresaltada diciendo: ¡mi fiesta mi fiesta! Ese cumpleaños fue muy curioso, solo sé que mis dedos quedaron chuecos gracias a un accidente, no lo explicaré porque fue el accidente con menos probabilidades y más inexplicable que existe, solo puedo decir que cada que veíamos mis dedos chuecos, nos acordábamos de mi cara, su cara, sus gritos, los míos, el León (o al menos eso creímos) que nos reíamos hasta que nos dolía la panza.

 Mi niñez a su lado fue llena de alegría, nos dijimos tantos te amo, como si supiéramos que más tarde los omitiríamos.

 No es un día de tristeza hoy, ni tampoco hablaré de la culpa, o el hubiera.

Como aquel día cuando éramos niñas y jugábamos a las escondidas y no se dio cuenta de que ganó, hoy lo volvió hacer. ¡Hoy ganó!

 Ganó la paz de habitar con el creador, ganó la paz de ya no sentir dolor. Ganó el llegar primero a su morada eterna, podrá elegir la habitación más grande, con la mejor vista. Siempre en mi vida, siempre en mi sangre, siempre en mis hijos, siempre en mí.

 Familia, el hubiera ya no existe y lamentarme no me hará regresar el tiempo, solo puedo decirles que relación tan pura no existe como el ser hermanos.

 Yo me iré, su padre se irá, cuídense, ámense, disfrútense, en vida mis hijos, en vida. 

Al terminar de leer, el ambiente de paz que nos abrazó fue el toque final de mi discurso. Nadie pudo decir nada más. 

Han pasado 9 semanas…

 Desperté feliz, soñé con Raquel, la soñé con ese vestido brillante, en el sueño éramos unas niñas, no hablamos de nada, corrimos mucho, nos cansamos, terminamos acostadas en una pequeña montañita. Volteó a verme, sonrió y se fue.

 Sé que mi tiempo está cerca. Me siento en paz, me siento lista. He orado al Dios de Israel que también es mío y ha traído consuelo a mi alma, no cambió mi nombre como lo hizo con mi esposo, a mi me cambió el corazón. Ya no hay rencor, ya no odio, ni hay dolor.

No me he hecho ciega, como algunos dicen, sé que mi esposo la amó a ella, sé que sus hijos son sus consentidos, sé que su felicidad sigue siendo ella. La única diferencia es que hoy puedo ver que no solo sufrí yo, este triángulo ojalá sea recordado por las generaciones que siguen, para que no repitan nuestra historia. Un hombre debe ser para una mujer.

 Israel será recordado por la nación que saldrá de él, por sus encuentros con Dios, pero sin temor a equivocarme puedo decir: Raquel y yo seremos parte de esta gran historia. No lo pedimos, solo sucedió.

¡Que todos nos recuerden! ¡Que todos aprendan de los dolores más íntimos de esta familia imperfecta, amantes del Dios perfecto!

5 Meses después…

Mi último capítulo..

Esta tarde entregaré mi diario a mi hija, y si ella lo desea, ella continúe esta historia, si a mi alma ha sido medicina el escribir ¡que mejor que ella lo tenga! Aún quedan hojas en blanco, aún hay historias no contadas.

Mi final… tu principio…

Dina, cuando termines de leer este diario, seguro me entenderás mejor, sabrás “el por qué” de muchas cosas, pero mi princesa ¡Lee entre lineas! 

 ¡Que las mujeres valemos no por lo que un hombre nos dice que somos, sino por lo que Dios nos ha dicho! ¡Que no vale la pena  perder  relaciones de amistad y hermandad por un hombre o una mujer! ¡Que  el orgullo mata, que no hay mejor regalo que  perdonar! ¡Que los padres fallan pero siempre debemos honrar! ¡Que todo lo que sembramos, cosechamos! ¡Que el hubiera no existe! ¡Que los recuerdos malos nunca deben ser más poderosos que los buenos momentos! ¡Que la palabra “rendirse” no existe en esta familia! ¡Que cada proceso nos hace mejores! ¡Que recuerdes que todo en un punto mejorará! ¡Que al final llegaremos a la tierra de la promesa! ¡Que creas que Dios cumple su propósito! ¡Que te aferres a lo que Dios ha dicho! ¡Que no dejes de creer! ¡Que la vida no es para siempre! ¡Que todo genera consecuencias! ¡Que no somos Dios para juzgar la vida de los demás! ¡Que todos sufren! ¡Que guerra destruye! ¡Que lo único con lo que vale la pena luchar es contra los malos deseos de nuestro corazón! ¡Que si hoy tienes la oportunidad elijas amar! Mi princesa no hay nada mas fuerte que el amor. No te deseo mi historia, pero yo no cambiaría la mía, ya no. Gracias al amor hoy existes. Volvería elegir nacer en casa de mis padres, volvería a elegir a mi hermana, volvería a elegir a tu padre, te volvería a elegir a ti. Yo ya elegí amar.

Mi niña cuando se te presente la oportunidad recuerda mis palabras: no tengas temor, elige amar.

 Por siempre: Lea.

Y aquí empieza tu historia…

 Para ver todos los capitulos de El Diario de Lea haz click aqui

 

8 comentarios sobre “Diario de Lea (parte siete)

  1. Dios me mostró algo increíble, el corazón de Jesús como hermano y amigo, y a través de estas líneas tocaste mi corazón gracias, gracias, gracias

  2. Me encanto!!! Que difícil es cuando no tienes a Dios en tu corazón!! Pero todo cambia cuando uno decide obedecerle y hacer su voluntad!!🙏🏻💖

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