NOVELA YO CONTIGO

Me sostiene

CAPITULO 5.

(Tiempo Pasado)

          Manejamos por el largo de dos horas, Raúl se veía demasiado contento y como no iba ser así, si el paisaje reflejaba mucha paz. El camino me relajo tanto que por momentos los ojos se me cerraban y cada que esto sucedía Raúl con una sonrisa me despertaba…

           -¿Ya te aburrí? ¿Quieres que nos regresemos?

Yo con una mano me limpiaba la saliva de mis labios y con la otra me recogía el pelo y con una voz medio ofendida le contestaba..

          -¿Dé que hablas? Solo cerré los ojos un segundo…

Me volvió a regalar una sonrisa y con esa voz dulce me dijo..

         -Ve al frente que ya estamos a punto de llegar.

Cuando miré para enfrente no lo pida creer, subíamos una colina llena de encinos verdes que hacían contraste con unas flores morado turquesa. El camino era largo y conforme bajábamos el panorama cada vez lucía mejor. Un lago con agua azul cielo nos daba la bienvenida. Nos bajamos del carro, yo no podía creer la hermosura del lugar, pero a Raúl no le parecía asombroso. Me tomó de la mano y me pidió que lo acompañara, caminamos por una vereda llena de terracería y cuando mis pies por instantes se derrapaban, me sujetaba fuerte y me decía…

         -Tranquila, yo te tengo…

Cada vez que decía esas palabras  me daba la seguridad que por años no tuve. Nos sentamos en unos pedazos de leña cerca del lago y no dijimos nada por unos segundos, después tomó unas piedras y las comenzó a lanzar al lago, cuando de la nada me dijo…

        -¿Sabes? es la primera vez que vengo acompañado. Este es el único lugar donde verdaderamente me puedo sentir cerca de Él. No se como explicártelo, pero es aquí donde, fuera de toda distracción verdaderamente me conecto con Dios. Es aquí, el único lugar donde he expuesto todos mis dolores y en Él he encontrado la paz…

Puso su mirada en el cielo, se podía sentir esa paz de la cual tanto hablaba. Yo quería ser más como Raúl, quería vivir esa experiencia de poder dejar el dolor y convertirlo en paz, así que no dude y del fondo de mi corazón le comencé a confesar..

…Se acercaba mi cumple número siete, y por el largo de las últimas semanas mamá me había preguntado que era lo que quería de regalo. En ese año ella había conseguido un buen trabajo limpiado la casa de una familia adinerada, así que no había limites. Me pasaron un montón de ideas por la cabeza, la más tentadora era que me hiciera una fiesta en un salón donde tenían un castillo con juegos. Se lo dejé saber y al instante accedió. Creo que estaba más emocionada que yo. En los próximos días se dedicó a marcarle a todas mis tías y a las mamás de las compañeras del kínder. Mamá organizaba una fiesta que parecía más suya que mía, pero su felicidad me llenaba así que no decía nada. Pasaron los días y la idea de la fiesta no me terminaba de convencer, lo que en verdad mi corazón anhelaba era volver a ver a Juan alias mi papá, en ese tiempo yo quería lo que mis amiguitas tenían, una “familia normal”…

Una semana antes de mi fiesta decidí decirle a mamá la verdad, yo no quería fiesta, yo sólo quería que viviéramos juntos. Me levanté de la cama dispuesta y decidida a confrontarle y plantearle mi nueva propuesta, cambiar mi fiesta de cumple por una casa donde viviéramos los tres. Desperté más temprano de lo normal, aunque no tenia idea como se preparaba un café, puse agua a hervir, piqué un poco de fruta con miel y corte una flor del patio de la casa. Tenía el plan perfecto, estaba segura que mamá al ver lo que yo tenia preparado para ella no me negaría mi deseo. A los minutos de terminar, justo cuando estaba a punto de llevarle la comida a la cama escuché que algo se quebró, pensé que a mi mamá se le había caído algo, pero luego escuché la voz de alguien más que estaba argumentando y en pocas palabras una pelea en su cuarto, mi cara estaba confundida y en eso se abrió la puerta. Eran Juan y ella, mi cabeza de niña decía ¿Qué hace aquí?, hasta pensaba que mi deseo de cumpleaños estaba volviéndose realidad y que ya viviría con nosotras. Dejé caer el desayuno de mamá y corrí tras de él para fundirme en un abrazo. Lo tomé de la pierna sin planes de dejarlo ir. Me acarició con su mano mi cabellera y se agachó a mi. Me miró a los ojos y me dijo…

          -¿Quién es la cumpleañera más bonita del mundo?

Mi mamá interrumpió y con un grito dijo “suéltala”

Me soltó y mirándome a los ojos me dijo…

         -Corazón, ahorita regreso, voy por tu regalo al carro y vuelvo.

Mamá se fue detrás de él y los gritos siguieron ahora con empujones, groserías, y un llanto de mi mamá que ahora entiendo era de rabia.

En ese momento yo no entendía que Juan y mamá seguían frecuentándose, mamá accedía a encuentros “casuales”, por eso se odiaba a sí misma, pero yo solo era una niña, esa información no estaba a mi alcance…

Lo dejé ir sin imaginar que esa era la última vez que sabría de él. Vi como caminaba hacia la puerta y se perdía detrás de ella. Me quedé parada ahí, esperé no se cuantos años, hasta que me di por vencida y acepté que no volvería a mi vida jamás. Tenía 6 cuando dejé de verlo pero a una semana de cumplir 7, siempre digo que tenía 7 para sentir que tengo menos tiempo de no verlo ¡es una tontería, ¿verdad?! Luego fue cuando hicimos maletas y nos escondimos en casa de la abuela y ese escondite duró más de lo que esperaba. Obviamente no tuve fiesta de cumpleaños, mamá estaba tan hecha pedazos por esa pelea que tiró todo y escuché cuando les canceló a las invitadas diciendo que nos iríamos de viaje “en familia”. Esa iba a ser mi primer fiesta, pero nunca llegó, se que es bastante tonto pero los cumpleaños me generan tristeza, no me gusta cumplir años.

-Raúl dijo: vamos a ir a un castillo de verdad y te festejaré un cumpleaños con mariachi y todo

Yo solo sonreí:

         -Ahora entiendo tu paz, cuando escuchas tu dolor en voz alta, se escucha tonto y entonces viene la serenidad, ¡me gusta tu lugar secreto!

Raúl me respondió:

         -Te equivocas Xime, primero tu dolor no es tonto, lo que viviste no fue fácil, eras una niña y ver llorar a tu mamá debió ser muy fuerte, perder a tu papá, no sentirte parte de una familia, todo eso es complicado. Segundo, hablar al aire no me da paz, ni escucharme, la paz viene cuando comprendo que ese dolor lo puedo entregar a Dios y Dios lo tomará y lo pondrá lejos de mí, mientras me abraza con el viento y me regala este paisaje. Tercero, que ofensivo que le digas “lugar secreto” siento que estoy en una película cursi del jardín secreto o algo así y tú sabes que yo soy un todo hombre que no se baña…

Solté la carcajada y él siguió hablando

        -Cuarto, ya no es solo “mi” lugar, ahora es tuyo, cuando vengas aquí, solo te pido que observes y veas que esto fue imposible de crear por el hombre, que hay un ser sobrenatural y aún cuando estés físicamente sola, sepas que con tanta perfección en este paisaje, no lo estás, siempre habrá alguien que te sostiene. ¿Está bien?

Solo moví mi cabeza, diciendo que sí. El me enseñaba cosas de otro mundo…

(Tiempo presente)

           Por días seguí intentando cumplir la tarea que me dejo Alma, pero era en vano, me daba miedo ir sola, hasta que recordé esa platica, Raúl dijo que siempre había alguien, que solo necesitaba observar, básicamente no estaría sola.

Por eso hoy desperté, manejé y pude llegar, estoy aquí, frente al lago. Traje el libro que me dejó Raúl, si pude venir aquí, también puedo empezar a leerlo…

“Para la mujer más hermosa, de la persona que más te ama”…

Continúa leyendo, capítulo siguiente:

https://jayorozco.com/2017/06/12/el-libro/

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