NOVELA YO CONTIGO

El mensaje

CAPITULO 7.

Los siguientes días cuando terminaba mi día me acomodaba para seguir leyendo el libro, recordar fue maravilloso, comencé a olvidar que ya no estaba, un día cuando terminé de leer, inconscientemente tomé mi celular y le mande un mensaje, pasó un rato y no obtuve respuesta. ¡¿En qué estaba pensando?! ¡Cómo pude ser tan tonta! tan distraída ¿Tendría caso seguir leyendo ese libro? Para ese momento ya tenía fresca muchas anécdotas que no me acordaba, ya estaba en el hoyo de los recuerdos, antes no quería iniciar el libro por que no tenía idea de que se trataba, ahora que sé que solo son nuestras historias y que en todas me deja una moraleja, no quiero detenerme, pero no se si pueda continuar.

Tiempo pasado

              Mi examen más temido del semestre había llegado, estaba que me moría de nervios, Raúl y yo estuvimos mensajeando, hasta que le dije que el maestro había llegado, ahí paramos. Mi examen duró mucho tiempo. Cuando salí tenía 2 llamadas de su mamá, probablemente me quería invitar a comer, al cine, a cenar, o simplemente quería saber como había estado mi examen. Antes de marcarle le envié un mensaje a Raúl, pasaron 5, 10, 20,30 minutos y no respondió. Siempre nos respondíamos tan rápido que me pareció extraño pero yo tenía que hacer otro trabajo final, así que me quedé en la biblioteca. A las tres horas me escribió, yo ya estaba indignada, olvidé por completo regresarle las llamadas a su mamá.

Me envió una foto haciendo una cara de loco, escribió:

Todo está bien pero márcale a tu suegra y ven a verme.

Pd Te amo

Pd1. Tráeme un chocolate

Pd2. O una nieve

Pd3. O comida real

Pd4.¿Ya llegaste?

 

Raúl había tenido una crisis, después de muchos años…

 

Tiempo presente

Sabía que haberle mandado ese mensaje al celular había sido un error que solo delataba cuanto seguía extrañándolo, ahora no recibiría una respuesta.

Aún así la esperé pero en vez de eso me llegó un mensaje de la compañía de teléfono diciendo que mi plan estaba por vencerse.

El ya no respondió. Y eso me vuelve a conectar con mi realidad. ¡Qué bonito es recordar! pero los recuerdos no me ayudan, no tengo el valor de dejar de leer, pero tampoco lo tengo para seguir. Odio estos momentos de inestabilidad, de perder la razón por mis enfermas emociones. Solo puedo reclamarle a su recuerdo ¿Por qué me dejaste sola? ¿Era tan necesario irte así de lejos? ¿No hay señal donde estás?

Salí a caminar y en la esquina estaba un muchacho vendado de sus ojos con un cartel, no alcanzaba a leer, pero me invadió la curiosidad y cuando me acerque decía: ¡No te conozco, pero confío que en ti! ¿Me regalas un abrazo?

A mi alrededor otros chavos comienzan aplaudirme y a echarme porras, por un momento olvidé mi vida, eso sería algo que nunca haría yo, pero por alguna razón fui y lo abracé, no se que pasó, pero antes de irme me dijo toma un papel, el tenía post-it en su cuerpo, le dije gracias y arranqué uno amarillo fosforescente. Cuando lo abrí volteé a verlos, me molesté, quise conocer a alguno de ellos, me acerqué con una de ese grupo y le dije alterada ¿Quién de ustedes me conoce? La muchacha dijo que venían de otra ciudad, que estaban haciendo eso en cada plaza, pero que le diera mi nombre y ella me ayudaría, escuché su acento y definitivamente no eran de aquí.

 

El papel que tomé decía: No estás sola, yo estoy contigo. Atte- Dios.

Continúa leyendo, capítulo siguiente:

https://jayorozco.com/2017/07/03/demasiado-tarde/

 

2 comentarios sobre “El mensaje

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