Espiritual · Inspiracional

Dile NO a la angustia

Hay cosas tan sencillas en este mundo, que parece que las aprendemos muy rápido y sin ningún problema, conforme vamos creciendo vamos adquiriendo conocimiento y parece que entre más sabemos menos podemos aplicar dicha sabiduría a nuestra vida.

Todos sabemos que con preocuparnos no ganamos nada, ¡lo sabemos! Pero el hecho de saberlo ¿nos hace dejar de hacerlo?

La respuesta es un rotundo y absoluto NO, por eso el día de hoy quiero compartirte palabras directamente de Jesús (Juan 14:1-3 NTV).

Con tantas circunstancias que nos rodean y tantas voces dejamos de escuchar la que de verdad importa. Pero como un regalo del cielo toma esto de parte de quien más te ama:

 No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente.Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar?Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. Atte. Jesús

¿Cómo se llena el corazón de angustia?

Cuando comenzamos a alimentar pensamientos de incertidumbre, uno lleva a otro, y lo que todavía no sucede, en nuestra mente ya pasó, ya se arruinó y ya es un caos. Para que un corazón se llene tiene que estar vacío, y un corazón que conoce a Jesús se supone debe estar lleno de él. Pero lo cierto es que esa es una terea de todos los días, y una religión no basta para llenar, puede suplir necesidades y costumbres, pero solo una conexión diaria y continua nos permite llenarnos. ¿Quiere decir que si estoy angustiado entonces no tengo a Jesús? No. Solo quiere decir que le estás dando prioridad a tus pensamientos antes que a él. Pero la voluntad de Dios para ti no es esa. Él te ama.

Y para darle prioridad a Jesús, necesitamos confiar, y eso es tener fe. La fe requiere cortar pensamientos de angustia, empleamos la fe para las cosas negativas, creemos que sucederá lo malo con tanta fuerza que nos olvidamos que la misma fe la podemos aplicar para creer en las promesas que Dios ya nos dio.

En Juan 14:1-3, Jesús les estaba hablando a sus discípulos para que estuvieran conscientes de que él partiría pero no se olvidaría de ellos. La vida no se terminaría para los discípulos con la crucifixión de Jesús, pero lo que iba a continuar requería valentía. Angustia sería de lo primero que tocaría a su puerta, pero con voz clara Jesús les decía confíen en Dios y en mi.

De los primeros sentimientos que vendrán a nuestros pensamientos a la hora de un suceso que nos mueve el piso, será la angustia. Pero de parte de Jesús para esta temporada de transición que estás viviendo toma esto: CONFIA, Jesús no te lleva a un lugar si no ha preparado todo antes.

Recordatoria del día: No te angusties, la angustia jamás ha resuelto un problema. Confía en Dios, confía en Jesús.

Este día no permito que la angustia me llene, Jesús es mi todo y él me llena.

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