ENCUENTROS CON JESUS

Mi encuentro

Crecí sintiéndome muy amada, con un solo hermano y unos padres muy consentidores. Súper apegada a mi mamá. Mis fines de semana incluían futbol con mi papá y desayunar muy rico con mi mamá, mi hermano se iba a la Iglesia con mis tíos. A mis cinco años fui y vi un grupo de niños que estaban bailando, resulta que se había formado un grupo de niños que actuaban y bailaban,  yo también quería salir en las presentaciones, esa fue la verdadera razón por la cual yo asistí a una Iglesia cristiana: por la “artisteada” (la foto de este blog, es después de una actuación en el teatro)

A mis 9 años, en una escuela dominical, la maestra preguntó:

-¿Quieren aceptar a Jesús en su corazón?

Yo hice la oración de fe, confesé a Jesús como mi Señor y Salvador.

¿Y mis padres? ¡Ellos no! Ellos solo nos dejaban a mi hermano y a mi en la puerta de la Iglesia y se iban a seguir la pachanga, no querían aceptar a Jesús en su corazón.

Entonces los problemas aparecieron y cuando las cosas parecían que ya iban mal en casa, se pusieron peor, tocó a la puerta el divorcio, gritos, llanto, rencor, desilusión, falta de perdón, todo llegó en un solo paquete. Yo pensaba:

-Pido para que mi familia le pertenezca a Dios y cada vez esto se destruye más ¿Dios que pasa?

Lo que yo no sabía era que en el cielo había un plan, había llegado la hora de ganar la batalla, pero la pelea se intensificó poco antes de la victoria, el enemigo como siempre se sentía vencedor, puedo imaginarlo diciendo:

-He destruido a una familia más

El silencio en el cielo parecía que así había sido, pero ángeles estaban peleando sin parar por la intercesión de mi hermano y mía.

El problema más intenso en casa provocó que mis padres reconocieran su necesidad y se acercaran a Jesús, no fue de un día para otro, pasaron años, pero te lo puedo decir con Dios no se pierden las batallas, no las comprendes, pero no las pierdes. El matrimonio de mis padres fue restaurado, se enamoraron de Dios.

Jesús me encontró, usó el arte, el baile y las obras de teatro para atraerme, solo era una niña, pero Dios me atrajo con un lenguaje apto para mi edad.

Puedo decir que tengo toda mi vida asistiendo a la Iglesia, pero abriendo mi corazón te puedo decir, cada día siento que Jesús se presenta a mi de formas diferentes. Hace poco estaba leyendo un libro, leí esta frase: una cosa es tener al Espíritu Santo y otra muy diferente es conocerlo. Comencé a llorar, el Espíritu Santo comenzó a hablar a mi corazón, me recordó que desde pequeña lo he tenido, y con mucho amor me dijo pero aún no me conoces como quiero.

Los años en la Iglesia, no te dan un encuentro con Jesús, no te hacen conocer al Espíritu Santo, es tu intimidad con Dios la que te lleva a vivir encontrándote con su Espíritu Santo.

En mis angustias, me abraza su amor. En mi necesidad, me dice que todo estará bien.

En todos estos años tengo que decírtelo muy claro ha habido ocasiones que me desanimo, que me desilusiono, que nomás no cambio para bien, que sigo fallando en lo mismo, que me siento estancada, que hago lo contrario a lo que Dios me dice, entre más me acerco a Jesús más notables se hacen mis errores.

Otras veces he sentido el ataque directo a mi corazón para destruirme, destruir mis sueños, la pregunta sería:

¿Qué me ha sostenido? Mis ganas no, mis emociones no, mi “yo” no. Me ha sostenido su amor, a pesar de mi infidelidad Él es fiel, a pesar de mi falta de interés Él se acerca.

Y te mentiría si te digo que en algún punto de mi vida me vi predicando, tampoco anhelaba escribir, menos pensé que podría tener algo que compartir con mujeres, pero todo lo que no anhelé, no pensé y no imaginé, estaban en el corazón de mi Padre Celestial. Su plan para nosotros siempre nos supera. Cuando fluimos en Él, usa lo que nos dio para su reino.

No tengo una fecha o un solo acontecimiento en el cual me encontré con Jesús, pero si puedo decirte quiero seguir encontrándome con Él.

Nota: Si eres mujer, no importa tu edad, y quieres compartir tu encuentro con Jesús, mándame tu historia (en una cuartilla, máximo dos) a jaylenne@hotmail.com, un lunes compartiré de una mujer de la Biblia y al siguiente de una mujer como tú y yo.

 

 

 

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