Espiritual · Vida Cristiana

No cedas

No te atrevas a ver por debajo de ti a una persona cuando te sientes fuerte.

Crecí en un ambiente cristiano, en los años donde comúnmente se hacían locuras (comparándome con el promedio) yo no las hacía. Había una convicción en mi corazón, pero que yo no hiciera lo que otros hacían no me hacía mejor que ellos. Me hacía diferente, pero no provocaba que Dios me amara más.

-El amor de Dios no se incrementa por mis aciertos o disminuye por mis errores-

El momento donde crees “dominar” tu vida y ya te sientes fuerte, es sin duda el más engañoso, “a mi no me va a pasar”, “yo no me equivocaré como él o ella lo hicieron”, y cuando menos piensas ya eres parte del grupo al cual estabas seguro que no pertenecerías.

Yo también llegué a ese punto, al de descuidar mi intimidad con Dios, creyendo que no necesitaba seguir fortaleciéndola porque ya era buena. No tardé mucho cuando ya estaba haciendo una o muchas tonterías, y mi actitud de “soy fuerte” ya no estaba ahí, me pasó varias veces, por que no entendía que no se trata de “sentirme” bien en mi fuerza y entendimiento, se trata de todos los días reconocer mi debilidad y aceptar su fuerza, manteniéndome en oración, Jesús mismo lo dijo:

 Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil. (Mateo 26:41 NTV)

No importa cuan “bien” te sientas, si no mantienes una vida en oración, vas a ceder.

Si hoy consideras que tu relación con Dios está al máximo nivel ¡cuidado! No te confíes, no por que anoche tuviste un tiempo extraordinario pienses que te alcanzará para un mes.

-El hecho de que no cometamos los pecados que otros cometen no significa que nuestra lista no este llena-

1.No califiques tu espiritualidad midiéndola con los errores de demás

2.Mantén una vida de oración

3.Nunca subestimes la tentación

4. No cedas

¡No cedas! ¡Huye! No te quedes a investigar si eres fuerte, quedarte ya te hizo débil. ALEJATE de la tentación.

¿Cómo no ceder?

Velar (estar en guardia contra las tentaciones cotidianas) y orar (comunicarte, hablar con Dios).

La tentación a tu vida va a llegar, y el espíritu esta dispuesto, pero la carne es débil, no vayas a donde tú sabes no te conviene ir, no te juntes con quien tú sabes no estás influenciando sino que te están influenciando a ti ¡no te confíes, mantén una actitud de vigilancia!

2 comentarios sobre “No cedas

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