Reflexión

Malas Intenciones

“Actuar de mala fe te hace sacar fuego”

Por lo tanto, no juzguen nada antes de tiempo; esperen hasta que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda. (1 Corintios 4:5 NVI)

Hubo un hombre llamado Abimélec, hijo de Gedeón, nacido de una relación de concubinato, que si Gedeón hubiera sabido lo que le iba a ocasionar, no hubiera andado de ojo alegre. No por nada Dios bendijo el matrimonio, pero ¿qué daño podía ocasionar un hijo con otra? Bueno Gedeón tuvo 70 hijos aparte de Abimélec, uno más uno menos.

Pues el tiempo pasó, Gedeón murió y Abimélec creció y convenció a sus tíos (hermanos de su mamá) de que lo apoyaran en su intención de tener el reino, él no tenía parte porque no era hijo legítimo, pero tenía muy malas intenciones, los tíos vieron que les “convenía” tener a su pariente como rey así que le dieron dinero para contratar gente maleante que lo acompañaran a hacer el delito…Así que mató a sus 70 medios hermanos (la descendencia de Gedeón, pero el más pequeño llamado Jotam escapó.)

Y mientras disfrutaban de su nuevo pariente rey, se escuchó un grito, venía de la cima de un monte, ¡Jotam estaba vivo! y dijo a todo pulmón:

 Si hoy han actuado honorablemente y de buena fe hacia Gedeón y sus descendientes, entonces que tengan alegría con Abimelec y que él tenga alegría con ustedes. Pero si no han actuado de buena fe, ¡que salga fuego de Abimelec y consuma a los ciudadanos prominentes de Siquem y de Bet-milo, y que salga fuego de los ciudadanos de Siquem y de Bet-milo y consuma a Abimelec!. (Jueces 9:19-20 NVI)

Pasaron tres años cuando se vino una traición para Abimélec, comenzó la guerra y empezó a ganar ¿y sabes cómo? prendió fuego a los habitantes que se refugiaban dentro del templo. Se cumplió lo que Jotam dijo.

Luego atacó otra ciudad y los habitantes corrieron a una torre, Abimélec se preparaba para incendiarla, pero su fin se aproximaba y no sería de la manera que en aquel tiempo consideraban honrosa, quedó herido de muerte de una de las formas que nadie quería morir.

En la angustia de todos los habitantes, me puedo imaginar un momento de silencio para una mujer, mientras todos gritaban, una mujer enfocó su mirada en una piedra de molino ¿qué podría pasar? Movió la piedra y la tiró de la torre…

¿Dónde crees que cayó la piedra? Ni más ni menos sobre la cabeza de Abimélec, ocasionándole que el cráneo se le partiera.

“El que juega con fuego siempre sale quemado”. Tarde o temprano las intenciones con las que hacemos las cosas salen a la luz.

Si han actuado de mala fe contigo o tu familia, descansa por que Dios no dejará el asunto sin resolver.

Pero y tú ¿Cuántas veces haz actuado con mala fe? es ley de vida que lo sembramos cosechamos y aun cuando la alegría puede durar unos años como le duró a Abimélec, la cosecha llega.

¿Qué debemos hacer entonces? ¡Por que todos hemos actuado de mala fe, en algún momento!

La respuesta: arrepentirnos, y en nuestras posibilidades restituir, quizá Abimelec no podía restituir la vida a sus hermanos, pero si podía darle el lugar a Jotam que había quedado vivo, pero no pasó. En su corazón no hubo convicción de pecado.

Recuerdo una vez que actúe de mala fe, estaba enojada por que no cumplieron con su palabra unos amigos, así que les tiré unas pedradas en Facebook, ya sabes la madurez saliendo a la luz, y tómala que me reclaman, les quedó el saco y de volada un mensaje para pelear, primero lo negué. Por que no había arrepentimiento en mí, hasta me indigné, y luego…

En un tiempo que estaba teniendo con Dios, orando y en su presencia, el Espíritu Santo me habla y me dice “pide perdón” yo pensé ¡que sarra! Tan felices que estábamos Dios. Yo sabía que era lo correcto, pero que vergüenza, ya lo había negado, ya me había librado, ¿estas seguro Dios? Fue tan sencillo como que Dios me dijo no voy a usarte con esas intenciones, ¡chaaaaaaleeeeeeee!

Humildemente (ya no tenía opción) agarre el teléfono y marqué y dije “sí lo hice con toda la mala intención, estaba muy molesta, perdón”

Era una niñería, se arregló el asunto, pero en algo pequeñito aprendí que una mala intención me puede sacar fuego y nadie que juega con fuego la libra.

Si estás actuando con mala fe, no estás pasando desapercibido delante de Dios, y mejor que su Espíritu Santo te redarguya, antes de que te caiga la piedra de molino.

En cambio, si estás siendo juzgado por la gente y no por Dios, ten paz, Dios es omnisciente, conoce la raíz de todo lo que haces y los motivos por lo que lo haces, y su mano te protege y te libra, no temas.

Es un buen día para examinarnos ¿no?

 

 

 

 

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