Inspiracional

Me consume

¿Qué hago contigo? ¿Qué hago aquí? Si no hubiera tomado ese atajo, si estuviera con mi esposa y mi hija, si no estuviera mintiendo, nada de esto habría pasado – decía alterado un joven mientras contemplaba la escena de un choque que había tenido con su amante donde habían matado al conductor del otro vehículo. Lo vi en una película y no pude pensar otra cosa “eso es lo que hace el pecado”

Inicia prometiendo mucha diversión y cuando ya te tiene sumergido te hace perder lo que más amas.

Mira lo que dice la Biblia en Salmos 31:10

“Estoy muriendo de dolor; se me acortan los años por la tristeza. El pecado me dejó sin fuerzas; me estoy consumiendo por dentro”

Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, el vivir negándonos a conectarnos con él, nos lleva a pecar. Y todos pecamos todos los días, que nadie se sienta justo solo porque no comete los mismos pecados que su prójimo, la gran diferencia es que cuando estamos conscientes de nuestra debilidad podemos pedir fuerza en Dios, y con confianza podemos saber que si confesamos nuestros pecados Él nos perdona. ¡Confesión libera!

Hay dos tipos de confesión:

1.La real, en la que te arrepientes y cambias.

2.La obligada, la que es por costumbre, pero después de confesar lo vuelves hacer, y solo hace que la culpa sea mayor.

Entonces todos pecamos, pero no todos confesamos, y no todos nos arrepentimos.

Cuando hablo de confesar me refiero a esto:

Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día.(Salmos 32:3)

Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: Le confesaré mis rebeliones al Señor, ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció. (Salmos 32:5)

La culpa es la reacción de tu espíritu diciéndote “no fuiste diseñado para esto”, tu mismo espíritu te incomoda por medio de tu consciencia.

Ser honestos con Dios sin apariencias nos quita la carga, y el perdón de pecados lo aceptamos por medio de la fe.

Por lo tanto, que todos los justos oren a ti, mientras aún haya tiempo, para que no se ahoguen en las desbordantes aguas del juicio (Salmos32:6)

Escucho en repetidas ocasiones que si seguir a Jesús es igual a dejar de (inserta lo que gustes) y la reacción de las personas es: no quiero dejar nada porque mi vida sería aburrida y mi felicidad depende de eso. Limitan a Dios a un pequeño cuadrado, mi respuesta es, no dejes nada, solo acércate a Jesús. No te imaginas el giro que dará tu vida cuando descubras tu plenitud en Él y no en algo o en alguien.

El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».Muchos son los dolores de los malvados, pero el amor inagotable rodea a los que confían en el Señor. ¡Así que alégrense mucho en el Señor y estén contentos, ustedes los que le obedecen! ¡Griten de alegría, ustedes de corazón puro!(Salmos 32:8-11)

Puedes vivir cargado el pecado o puedes dejar al pecado clavado en la cruz, en la misma cruz donde ¡Jesús ya te perdonó!

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