Inspiracional

Ponte el suéter

Hace algunos años me enfrenté con una bajada en mi fe, deja te explico. Crecí en la Iglesia (niñez, adolescencia y juventud) no faltaba a los servicios, estaba involucrada en todo lo que se podía, pero en un momento me cansé. Me sentía agotada, no dudaba de Dios, solo estaba cansada, no puedo explicarte bien que pasaba en mi interior, solo recuerdo que dije el próximo año dejaré de leer la Biblia, asistiré menos a Iglesia, ya no voy a participar, y en eso estaba cuando me toca atravesar una temporada de duelo emocional.

Hoy justo estaba meditando en el porque me había sentido cansada y en cómo Dios cuidó de mi. Y mientras buscaba una analogía para poder compartirlo, se me vino a la mente cuando le quiero poner el suéter a mi hijo, cada vez es lo mismo, solo me escucha decirle que le tengo que poner la chamarra y corre, voy por él, lo sujeto y se mueve como lombriz, en ocasiones no puedo al primer intento, hasta que pongo mi fuerza y lo logro. No quiero arruinarle la vida a mi hijo, solo quiero que el clima no haga de las suyas, prefiero que llore unos minutos a que se enferme y sufra un mes. Pero, ¿qué tiene que ver?

Analizaba cómo Dios cómo buen Padre, prefiere que lloremos unos momentos a que suframos una eternidad.

Cuando atravesaba ese momento oscuro, Dios intervino. No era que yo quería dejar a Dios, solo quería un pequeño receso de compromisos a mi manera, dejando lo que me conectaba a Él. Pero rápido me puso el suéter, rápido viví una situación que me hizo correr a Él, esto no siempre pasa, aquí Dios nos deja en libre decisión, una vez qué hay un corazón dolido solo hay dos opciones: la primera es aferrarte a su amor y promesas, la segunda es alejarte y hundirte y hundirte y hundirte.

Gracias a su misericordia, yo me aferré, ¿porqué era muy buena? ¡No! Porque tomé la decisión de hacerlo por la palabra que había sido sembrada en mi por muchos años. Cuando todo está bien, tranquilo, en paz, es momento de formar hábitos y disciplina que te ayudarán cuando todo esté de cabeza, con olas altas y en turbulencia.

Salí adelante haciendo un poco más de lo que antes hacía. Antes leía la Biblia, en esa temporada me propuse a escribir diario una palabra que Dios me hablara, fui intencional en dirigir mi tiempo invertido en la Iglesia y mi tiempo de descanso, y pasó, ese túnel oscuro pasó.

Y me encantó como Dios en breve me puso el suéter, cuando le mostré la condición de mi corazón, actuó de inmediato.

Mientras haya frío mi hijo tendrá su suéter, por que lo amo. De igual forma se que Dios me cuidará y no me dejará sufrir una eternidad, lloraré y quizá haga berrinche pero después agradeceré que lo hizo. No lo hace por arruinarme la vida, lo hace porque le he dado la dirección de la misma y soy su hija, interviene con lazos de amor porque ya Jesús ha dado todo por mi y ha pagado por mi libertad.

Dios no desea que te quedes en el túnel, no es su voluntad que te estanques en el bache espiritual en el cual cabe señalar ninguno estamos exentos de caer.

Por eso cada día debemos cuidar nuestra vida íntima con Él. Ponernos la armadura

(Si quieres leer más acerca de la armadura aquí te dejo estos links)

https://jayorozco.com/2017/06/07/ponte-la-armadura/

https://jayorozco.com/2017/07/05/casco-y-espada/

https://jayorozco.com/2017/06/21/calzado-y-escudo/

https://jayorozco.com/2017/06/14/cinturon-y-coraza/

Y alimentar a nuestro espíritu (con oración, con meditación de su palabra, con escuchar su palabra, con alabanza), porque te puedo decir que no lo vi venir, no vi venir ese cansancio emocional y espiritual, quizá hubo señales pero no me percaté. Lo increíble es que cuando te aferras aún sin entender lo qué pasa puede ser un parteaguas de tu vida y crecimiento con Dios.

Te animo si hoy estás viviendo algo así que no bajes tu guardia, que te muestres a Dios tal cual y le permitas obrar, que no tengas temor pues lo que es de Él permanece, Dios aprovecha esas temporadas para limpiarnos y dejarnos más brillantes.

Básico:

⁃ No dejes de asistir a la Iglesia.

⁃ Se intencional en crear prioridades: Ora en cuanto abras los ojos, agradece, baja una app para hacer devocionales (te recomiendo youversion), lee la Biblia.

⁃ Comparte tu sentir con amigos conectados a Dios y busca consejo.

⁃ Administra tus horarios, no solo el tiempo que sirves en la Iglesia, sino en tu trabajo, escuela, es normal cansarte por eso es normal también aprender a descansar.

Ya de grandes podemos quiéranos el suéter y nuestra mamá ya no tiene mucho por hacer. Dios interviene para tu protección pero si no la quieres, no te obligará, por eso te invito a que no huyas de los procesos de crecimiento, al contrario abrígate bien y prepárate para lo que sigue.

Por que mi querido amigo (a) ¡vas a ver la luz y la vida seguirá!

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. (Salmos 46:1 NVI)

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