Inspiracional

Revelando tu corazón

Revelar significa descubrir lo que estaba oculto o permanecía ignorado. En esta temporada, en los últimos meses ¿qué haz descubierto que no tenias ni idea que estaba ahí?

Es en la crisis cuando podemos ver la condición de nuestra fe, de nuestro corazón. Cuando todo está bien, cuando tenemos una estabilidad económica, laboral, en relaciones, es fácil decir: creo en Dios y en que Él es bueno. Pero cuando casi nada o nada está en orden y todo se vuelve caos, ¿podemos decir Dios sigue siendo bueno?

Habacuc oró así: Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides,
aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto,
aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos, ¡aun así me alegraré en el Señor! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! ¡El Señor Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado capaz de pisar sobre las alturas. (Habacuc 3:17-19)

Este texto es de mis preferidos, lo abracé cuando comprendí que aun cuando el resultado no es el que quisiera, puedo confiar que Dios es mi fuerza y seguridad. No importa que no entienda lo que sucede, Él esta en control de todo y eso es más que suficiente. 

Para que el profeta Habacuc llegara a esta conclusión, tuvo que exponer su condición a Dios, una vez que le abrimos nuestro corazón y mostramos lo que en realidad hay, entonces y solo entonces Dios puede empezar el proceso. Muchas veces nos acercamos a Dios con máscaras o con temor y no nos atrevemos a decirle lo que en verdad estamos pensando. A Dios no lo engañamos, pero Él no nos presiona a confesar la verdad. Habacuc inicia quejándose, lleno de dudas, de incertidumbre y de temor, y lo que logra traer tranquilidad a su interior, es la respuesta que obtiene de Dios. Su palabra trae consuelo a su alma y logra cambiar su perspectiva y su queja en alabanza. 

Leía una reflexión en la Biblia devocional para la mujer, escrita desde República Dominicana por Milagros S. De Bello, en el libro de Habacuc, haciendo referencia al capitulo 3, verso 19 “El señor omnipotente es mi fuerza; da a mis pies la ligereza de una gacela y me hace caminar por las alturas,” dice lo siguiente: dos águilas, una novicia y una veterana, se proponían realizar un vuelo de esparcimiento cerca de la llanura de un campo de cazadores. El águila veterana volaba lo más alto posible frente al peligro, el águila joven volaba muy bajo, aunque a gran velocidad, confiando en su agilidad y destreza. De pronto, la habilidad de un cazador pudo mas que la agilidad del águila novicia, siendo alcanzada por una bala mortal que puso fin a su vuelo. ¡En campo de cazadores no se puede volar bajo! 

Muchos cristianos se conforman viviendo la vida espiritual en la parte mas baja de la montaña. Allí en el valle llevan una vida llena de frustraciones, tentaciones, debilidades y quebrantos. Los dardos del enemigo a menudo hacen blanco en su vida robándoles el gozo y la paz. Olvidan que nuestro Padre Dios nos colocó por la fe en una posición de altura, de privilegio, en los lugares celestiales juntamente con Cristo. Viviendo en las alturas podemos disfrutar de muchas bendiciones: 

  • Protegernos contra los dardos del enemigo.
  • Ver pequeñas las circunstancias adversas.
  • Mirar con otra óptica la realidad de la vida.
  • Respirar aire puro: las bendiciones de Dios.
  • Contemplar mejor las grandezas de Dios.

Se logra vivir en las alturas espirituales cuando dependemos por completo de Dios y orando en todo tiempo. 

Nada malo puede dejar que reveles a Dios lo que hay en ti, aún si piensas que hay muchas cosas desagradables, darte cuenta de eso te llevará a arrepentimiento. Hay una tristeza que viene de Dios y que trae buen fruto, puedes leer más acerca de esto en este link (https://jayorozco.com/2013/12/04/la-senora-silenciosa/)

Esta crisis me ha mostrado que en algunas áreas que yo creía que era débil resulta que he sido fuerte y en las que creía que no tenía problema justo ahí ha estado “el problema”.

Jamás imaginé que mi fe en sus promesas me fuera a traer paz, me consideraba nerviosa, pero he visto una fortaleza que definitivamente proviene de Dios.

En cambio, me di cuenta que debo depender ciegamente de Dios, hemos pasado como la mayoría de las personas, situaciones que nos has desestabilizado económicamente y eso me ha hecho sentirme insegura.

¿Cómo trabajamos en las áreas que han revelado algo inesperado? Necesitamos ser intencionales y aferrarnos a la palabra de Dios en relación a lo que hemos descubierto. Un corazón orgulloso no aceptará en que áreas debe mejorar, por eso es de vital importancia acercarnos a Dios con humildad y disposición. Es importante también una vez que identifiquemos lo que nos pasa, que estemos dispuestos a llegar a la raíz y auto examinarnos, en mi caso preguntándome ¿En quién esta mi seguridad? ¿En Dios o en el hombre? ¿De quién viene la provisión? Y le añado por último, recordar como Dios ha obrado en el pasado ¿Cuándo me ha faltado algo?

El encarar lo que se te revela, te permitirá avanzar. 

¿Y a ti que te ha revelado esta crisis? No te permitas salir igual, por la sociedad no te preocupes, ocúpate que tú salgas con un carácter más parecido al de Jesús.

“..dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.” (Efesios 4:23 NTV)

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