Inspiracional

INSOMNIO

¿Cómo dormiste anoche? ¿Te ha costado conciliar el sueño las últimas semanas? ¿Das vueltas en la cama, revisas tu celular, aparecen pensamientos y preocupaciones que solo roban tu descanso?

En Mateo 8:23 y 24 nos narra la siguiente historia: Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos. De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en el barco; pero Jesús dormía.

Si alguien era un buen prospecto para tener insomnio sin dudarlo era Jesús. Imagina saber que te van a traicionar, te van a crucificar, te van a lastimar, en pocas palabras que vas a morir y que falta poco para eso. ¿Podrías dormir tranquilamente?

Jesús sí, y lo hacía donde ponía la cabeza. Amo ver como hay gente que termina de comer y ya está cabeceando, o se acuesta a dormir y en segundos ya está profundamente dormida. Yo soy del grupo que ha llegado a sufrir insomnio, últimamente tuve algunos episodios y me gustaría platicarte lo que me ha funcionado, pero por ahora volvamos a Jesús.

Me encanta como hasta para lograr un buen sueño podemos aprender de Jesús ¿Porqué podía dormir, en medio de una fuerte tormenta, agua cayéndole encima y movimiento brusco?

1. Jesús tenía una vida activa de oración.

Lucas 5:16 Así que Jesús muchas veces se alejaba al desierto para orar. 

Pasaba tiempo con su Padre. Lo conocía. Le entregaba sus cargas, temores, lo consultaba, platicaba de todo, adoraba, mantenía su identidad y propósito claro.

2. Ayunaba y hablaba la palabra de Dios.

Lucas 4:1 Entonces Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del río Jordán y fue guiado por el Espíritu en el desierto,donde fue tentado por el diablo durante cuarenta días. Jesús no comió nada en todo ese tiempo y comenzó a tener mucha hambre. 

En el desierto cuando fue atacado por el enemigo, Jesús estaba ayunando y su forma de no caer ante la tentación fue citando la palabra de Dios. Jesús mantenía una estabilidad interior que le permitía confiar plenamente en su exterior.

Cuando mantenemos Su palabra en nuestros pensamientos, podremos responder con ella a pensamientos negativos. Hablar su palabra nos fortalece y aleja del temor.

Podríamos añadir que la obediencia de Jesús, el arduo y enfocado trabajo que realizaba a diario por cumplir su propósito, lo liberaban de cualquier culpa que el pecado puede traer. Su corazón y mente pura le daban un extra para poder descansar incluso en un bote.

De Jesús podemos aprender que, si queremos un buen descanso por la noche, necesitamos un buen enfoque durante el día. 

Somos responsables de lo que permitimos que entre en nuestros sentidos, no solo te animo a que ores para tener un buen descanso, te reto a que examines tus hábitos y modifiques lo necesario.

Lo que a mi me ayuda a la hora de dormir es: hacer respiraciones profundas, ruido blanco, un baño antes de dormir, oler mi cama a limpio y ser radical con pensamientos sin sentido o de temor, si tengo algo pendiente, lo anoto para el día siguiente.

Lo que he leído que ayuda: no más de 400 mg de café al día, no llevar dispositivos electrónicos a la cama, no leer noticias antes de dormir, no siestas largas, hacer ejercicio, mantener una rutina en cuanto a la hora de dormir y de despertar, no cenar en exceso.

La forma en que enfrentemos esta temporada -desde casa- afectará o beneficiará nuestro descanso. Y por último, pero no menos importante, procuremos que no falte la oración, el ayuno, el agradecimiento, la lectura de su palabra, y tiempos de adoración.

Si queremos dormir como Jesús, vivamos como Él.

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