Inspiracional

Mi hijo y la pandemia

Soy mamá que tengo el privilegio de quedarme en casa. Todos los días salgo a caminar con mi pequeño, al parque o a jugar.

Cuando se vino la pandemia, cerraron los juegos del parque y optamos por salir al pequeñito patio de atrás o la cochera, nos hicimos amigos de los de la cuadra y usamos por casi un mes un brincolín de los vecinos. David Alejandro disfrutó que sus amiguitos no fueran a la escuela, todos los días se veían.

Yo he llorado, me he desesperado, me he calmado, llenado de paz, me he ocupado y desocupado, hice ejercicio y también me lastimé, he recibido mucho aliento a través de reuniones de zoom y el internet me ha jugado muy feo en otros compromisos. He saturado mis días con “lives”y también me he alejado de compromisos. Pero mi rutina con mi hijo sigue. Los juegos del parque están llenos de cinta amarilla pero conocimos a ¡muchos perros! Descubrimos que las piedras son muy valiosas para él, tenemos un bote donde las va guardando y ahora tiene una preferida que está dentro de la casa y hoy la bañó.

No me imagino la sensación de los niños de no regresar a sus escuelas el próximo ciclo escolar, pero si sé que como padres transmitimos lo que nos pasa.

Veo a mi hijo feliz adaptándose a nuevos juegos mejor que yo. Es mi responsabilidad encontrar mi punto de fortaleza. No que finjamos, ellos deben saber que también sentimos, pero si que podamos darles una estabilidad, ellos ya están haciendo su parte, hagámosla con serenidad también y no hablo de silencio y perfección sino de flexibilidad, de adaptación.

Cuando el sea grande y vea sus fotos de esta temporada dirá: ¿y dices que las cosas estaban feas? Porque he documentado su felicidad. Que sepa que lo qué pasa en el mundo es importante y de ninguna manera lo ignoramos pero que sepa también que en medio del caos podemos encontrar una paz que sobre pasa nuestro entendimiento y que viene de Dios.

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. -Filipenses 4:6-7 NVI

A mi hijo al igual que a el tuyo le toco un momento de muchos cambios, pero con un Dios que no cambia.

“No busquemos ser papás perfectos, busquemos ser papás felices”

Yo no he sido la mamá manualidades, pero si “platicamos” y jugamos mucho, también le presto el celular y también procuro que duerma antes de las 8. Unos me calificaron como buena y otros como no tan buena(por no decir mala) pero no es sano compararnos con otras mamás (papás) porque cada familia es un mundo, y cada miembro cuenta con dones y talentos distintos.

Si tu hijo sigue “chiroteando” y lleno de energía déjame decirte tu hijo está sano, tu hijo está por encima de esta circunstancia, ¡tu hijo lo va a superar!

El mundo de tus hijos eres tú, es su familia, es su hogar, cierra la puerta a todo lo que pueda amenazar su seguridad, no solo hablo de lavarse las manos y desinfectar, hablo de cuidar las palabras y amar.

¡Seamos más como niños, una vez más nos enseñan una increíble lección!

Contentarse con poco y a vivir al tope de felicidad.

Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.-Colosenses 3:15 NVI

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