Inspiracional

Con ganas de regresar el tiempo

Este blog está inspirado en una pregunta que hizo una amiga: ¿a qué te dedicarías si hubieras hecho caso a tus sueños de niño?

Mi respuesta fue: actriz.

Pero crecí y me topé con que para ser actriz tenía que irme de mi rancho, y que no todo era tan divertido, resulta que la televisión es un mundo muy visual y lo que puedes ofrecer inicia por lo que puedes mostrar. No estoy hablando en general, solo el pedazo que yo vi y que me desanimó.

Y aunque nunca fui profesional tuve algunas oportunidades de estar en teatro. La última obra que participé recuerdo que mientras me maquillaban yo estaba cansada y me preguntaron ¿dormiste? ¡Te ves muy agotada! En el fondo de mi corazón una “diva” sin fans se estaba formando. No me di cuenta que estaba ¡cumpliendo mi sueño! de forma diferente, pero estaba haciendo lo que tanto me gustaba. Sentía que merecía esas oportunidades.

Empecé a profundizar en cómo he dejado de valorar muchas más cosas pequeñas y grandes, por ejemplo: el ir al mandado,cuantas veces me quejé por ir, no valoraba la provisión, o el limpiar mi casa, no valoraba que tengo un lugar al que puedo llamar hogar, o el lavar platos, sin valorar que están sucios porque hay comida, o cuantas veces damos por hecho que las cosas suceden porque así deben de ser y no por un milagro como: ¡respirar, ver, hablar, caminar!

O que no valoramos nuestras amistades, relaciones, hijos, padres.

Vivimos sin valorar. Y hablo de la VIDA misma. Estamos tan acostumbrados a respirar que dejamos de agradecer, actualmente con esto de la pandemia, se le ha regresado el valor al oxígeno. Valor que siempre ha tenido pero que no lo considerábamos porque nunca había sido tan puesto en peligro.

¿Acaso lo que tenemos necesita ser puesto en peligro para empezar a valorarlo?

¡Hay un desorden de prioridades actualmente! Estamos más preocupados por responder un mensaje en el celular mientras manejamos que por cuidar nuestra vida misma.

Hay muchas plataformas de exposición usadas para crítica, burla, inconformidad, ataque. Pero nos falta cultura de agradecimiento.

Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. (1 Tesalonisenses 5:18 NTV)

Por la familiaridad dejamos de ser amables, retenemos el perdón, no decimos cuanto amamos, se nos olvida abrazar con fuerza y de repente un ser amado se nos va y ya no pudimos disfrutarlo.

Dejamos olvidado el amor propio y adquirimos malos hábitos, muchos pensaron que el cuerpo no tenía puntos débiles, y hoy ya no están.

Otros asumieron que jamás perderían lo que tenían, y de pronto se esfumó y cuando hubo no agradecieron pero en cuanto faltó la queja lleno aquellos corazones.

¡Con ganas de regresar el tiempo y haber estado más presente y ver todo como un milagro! Pero eso no es posible. Duele pero igual no cambia el ahora. Lo que si puede modificarse es nuestro hoy y nuestro futuro.

Vivir cada día conscientes y agradecidos por el aire y por la vida. Amantes de los detalles y de los momentos. Podemos modificar el hoy para en un futuro voltear atrás y ver que disfrutamos al máximo cada temporada, aún cuando no fueron tan buenas. Sacarle lo mejor, dar lo mejor.

Mucho tiempo soñé con ser mamá y en los días más pesados quiero correr, pero estoy a tiempo de detenerme, observar, abrazar, agradecer. Mi sueño otra vez se volvió realidad, pero esta vez no se me irá sin disfrutarlo.

¿Con que soñaste que ahora estás viviendo?

¡Estoy segura que podemos ser más agradecidos!

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