Inspiracional

Amigas y temporadas

Estas letras han estado dando vueltas en mi cabeza, me gustaría compartirte algunas anécdotas que he vivido en esto que llamamos: amistad. He tenido amigas muy hermosas y valiosas en diferentes temporadas. Y conforme pasa el tiempo me he percatado de lo mucho que deseamos que nuestras amigas se adapten a nuestro momento pero nos olvidamos que cada persona está en su propia película, siendo la protagonista de su historia.

Quiero compartirte mi relación con una amiga que amo con todo mi corazón. Le llamaré Cecilia para que no la busques en ¡Instagram!

¿Estás lista? Cecilia y yo nos conocimos de adolescentes, tuvimos una amistad cercana por algunos años, pero en la Universidad, con horarios diferentes ya no podíamos coincidir, no me di cuenta cuando ella se hizo muy amiga de otras chavas, yo pensaba “¿cómo puede ser amiga de ellas?” asumí que sería algo de semanas, pero no, su amistad estaba creciendo y mientras tanto yo la extrañaba, no coincidíamos, mis horarios partidos, sus actividades no nos llevaban a un punto en común, y cuando nos veíamos ella ya era parte de otro grupo, eso me calaba. Una mañana mientras iba a la escuela, estaba orando y diciéndole a Dios que me sentía sola, y en el tráfico, el sol de la mañana, yo más dormida que despierta, en mi corazón Dios me empieza a traer momentos a mi memoria en los que disfrutamos mucho, en los que nos apoyamos, en los que estuvimos fielmente la una para la otra y al final esta frase apareció en mi interior “agradece por el tiempo que estuvo en tu vida”, mientras yo me quejaba Dios me llevaba a ser agradecida.

Esta frase ha sido mi compañerita por distintas épocas “ agradece por el tiempo que estuvo en tu vida” y no te imaginas como ha permitido que no me enganche en sentirme mal. Resulta que las amigas como las estaciones del año, van avanzando y van dando paso a las que siguen, no quiero decir que se van y nunca vuelven, solo es parte del ciclo de la vida.

Cuando fui soltera y mis amigas tenían novio, a veces me sentí fuera de lugar, entonces prefería juntarme con otras solteras.

Cuando me casé, conectamos con otros matrimonios, esto no significaba que ya no amaba a mis amigas solteras, solo me había movido.

En ocasiones se mueven tus amigas, en ocasiones te mueves tú, ninguna de las dos está mal.

Hay amigas contra estaciones, o que entran a cada temporada no importa en que momento estén, en ocasiones estas amigas nos mal acostumbran y pensamos que son súper poderosas y no necesitan de vuelta lo que dan pero ten cuidado, ¡valóralas! y se consciente que por más buena que sea su intención, también tienen vidas, necesitan moverse y conectar con las de su temporada.

No esperes algo que tú no estés dispuesta a dar. Sé esa amiga que te gustaría tener.

Cuando amas a una amiga, no solo celebras su nueva temporada, en la medida de lo posible la acompañas y lo que es más importante sabes soltar para que ella conecte con nuevas amistades.

De pronto el celo, la envidia, el orgullo, nos impiden disfrutar de lo bueno y bonito. Por eso es sumamente importante estar en constante examinación de nuestras intenciones.

Y de ser soltera, luego novia, luego esposa, luego mamá se vuelve un terremoto, hay tantos cambios, tu círculo de amigas lo reciente también.

Y si tenías que ser intencional con tus amigas antes, de mamá es lo doble. La maternidad es la garantía de nunca más estar “sola”, ahora tienes una bendición 24 horas, pero al mismo tiempo sientes que tus amigas se “alejan”.

Y es importante saber que no podemos exigir empatía de una amiga sin hijos, recuerda que antes de ser mamá tampoco fuimos las mejores amigas con amigas con hijos (disculpen esa enredadera)

No taches de “mala amiga” a la que ya no celebra cada foto, palabra o momento especial de tu hijo, simplemente las mamás nos obsesionamos y pensamos que todos están igual, pero no te pongas triste, te animo a que encuentres una comunidad de mamás de apoyo, en ellas encontrarás similitudes y los lazos más que por los años de conocerse se da por la temporada en común.

En ocasiones no nos permitimos ver los nuevos territorios a explorar por añorar el pasado y nos perdemos de aprendizajes que pueden mejorar mucho nuestra actual temporada.

La maternidad, te hace comprender a tu mamá de otra perspectiva, te hace empática por quienes te criaron, te une con otras mamás.

Pero, conozco también la otra parte de la maternidad, vivir el postparto, experimentar mucho y nada, estar pero no, no recibir ni un mensaje de las que tú quisieras, estar exhausta y a la vez con ganas de tener una conversación de adultos, donde no puedes planear salidas si no tienes a alguien de confianza que te ayude a cuidar a tu(s) hijo (s) o lo frustrante que es que casi no hay lugares para ir con toddlers.

Sí es cierto, la maternidad también es sentirte sola, y si que se puede convertir en algo pesado de cargar, o lo puedes llevar con la fuerza que la misma naturaleza y Dios te da. No todo el tiempo podemos tener una porrista a nuestro lado, las amigas son más que eso, y si nuestro corazón está requiriendo algo más quizá no es una amistad, quizá tu Creador espera que en algún punto conectes también con el que conecto vida a tu vientre.

Debo confesar que así como la maternidad me ha hecho sentir que mis amigas se han alejado, también yo lo he hecho, los momentos libres los uso para sentarme, acostarme, ver una serie, y se me olvida mandar mensajes a mis amigas y tan solo preguntarles “¿Cómo están?”

¿Haz pensado que ellas también se sintieron un poco (o muy) desplazadas por el nuevo miembro de la familia? Sabes, en ocasiones solo necesitamos dejar de pedir misericordia y empezar a tenerla.

¿Extrañas a una amiga? ¿Por qué esperar a que ella te busque? Acorta distancias y dile que la amas. Se libre para vivir amistades libres, sin ingredientes tóxicos.

Habrá inviernos, donde sientas a tus amigas frías y distantes, seguidos de carcajadas por una reunión cálida en primavera, y veranos llenos de desayunos, cafecitos, salidas y hasta vacaciones, dando paso a otoños tranquilos, quizá silenciosos. Y una vez más se cierran las estaciones y vuelven a comenzar, puede que un invierno sientas que no tienes amigas y al siguiente no puedas creer lo bendecida que eres. Todas nos movemos, a todas nos ha faltado empatía, todas queremos ser necesitadas y todas podemos ser suplantadas, pero no olvidadas, todo lo que alguna vez sembraste tendrá su fruto. Hay semillas tuyas en los jardines dentro de los corazones de tus amigas, y hay flores hermosas dentro de tu jardín sembradas por otras amigas.

Lo importante es que reconozcas la temporada que estés viviendo y disfrutes de las conexiones que te rodean. Que agradezcas por quienes han estado, las que se han ido, y las que van a llegar. Agradecimiento siempre abre caminos, puertas y corazones.

Por cierto, mi relación con “Cecilia” sigue hermosa, las dos nos convertimos en mamás, no hablamos muy seguido, pero sabemos que seremos amigas y hermanas toda la vida, nos amamos y el tiempo solo fortaleció nuestra amistad.

Tener una amiga es relajarse en otra alma y ser bienvenida en todo lo que eres y todo lo que no eres. Cuando Dios nos da una amiga, nos esta confinado el cuidado del corazón de otra persona. Las amistades necesitan alimentarse, guardarse y pelear por ellas. (Libro cautivante)

A mis amigas, gracias por estar en mi vida, por amarme y extenderme gracia, las amo.

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