Inspiracional

Declaraciones ¿verdad o mito?

De repente se hizo famoso “el poder de declarar”…

• Declaro bendiciones

• Declaro prosperidad

• Declaro salud

• Declaro lo mejor

Una declaración es:

tr. Manifestar, hacer público./tr. Dicho de quien tiene autoridad para ello/ prnl. Manifestar el ánimo, la intención o el afecto.

Proverbios 18:21 (NTV) dice:

“La lengua puede traer vida o muerte

Pertenezco a la corriente que cree que mi declaración al momento de orar me hace unir mi fe a la de mi Padre, Él quiere lo mejor para mí y para los que declaro estas cosas, por lo tanto las declaro en el nombre de Jesús, bajo su autoridad y su poder.

El error (que yo veo) es que se volvieron frases “positivas” que se dicen a la ligera y bajo nombres que no tienen autoridad o nuestras propias intenciones y la biblia dice en Hechos 4:12 (NTV)

¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos.

También creo que se ha llevado por una línea de querer obtener sin estar dispuestos a primero obedecer. Declaro bendición (en una relación de adulterio) declaro prosperidad (de negocios donde se roba) declaro abundancia (donde reina la avaricia) declaro bienestar (donde no hay perdón)

Cualquiera puede declarar, pero Dios no habitará en el desorden, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento veo a un Dios que bendice a los que se arrepienten de vivir en pecado y optan por amarlo y por ende amarse a sí mismos y tomar decisiones que los llevan a destinos buenos.

Pero mientras algunos declaran prosperidad en una frase, viven hablando pobreza todo el día.

Lo cierto es que lo que hablamos da fruto. No solo lo que dices cuando “declaras” sino todo lo que sale de tu boca.

Mira el resultado de un hijo maltratado por sus padres verbalmente y observa la diferencia con un hijo amado y que recibe afirmaciones positivas y constantemente se está declarando el propósito de Dios sobre su vida. Será muy obvio quien está recibiendo la basura y quien está recibiendo aceptación, el resultado nos muestra niños agresivos, enojados, inseguros, molestos, retraídos, mientras que por el otro lado podemos ver niños siendo niños, no perfección, pero si sanidad en su comportamiento y desarrollo.

En definitiva nuestras palabras tienen poder pero nuestras declaraciones sin acciones serán palabras al aire y declaraciones sin fe serán en vano, declaraciones con fe pero sin obras también.

Puedes leer más acerca de esto en la Biblia en Santiago 2:14-19

Nuestro mayor ejemplo Jesús. Pudiendo sanar sin hacer nada (como con la mujer del flujo de sangre) el decidía tocar y hablar. Vemos una vida activa en fe, nunca pasiva:

-Levántate y anda (Jn 5:8)

-Véte y no peques más (Jn 8:11)

-La salvación ha llegado a tu casa (Lc 19:9)

-Tus pecados te son perdonados (Mt 9:2)

Jesús SI declaraba. Hablaba bendición, sanidad, perdón, verdad, y lo sumaba con acción.

No te limites en declarar, sustenta tus declaraciones con la palabra de Dios.

• Declaro bendición, también declaro creatividad y trabajo

• Declaro salud, también declaro sentido común y amor propio para cuidar nuestro cuerpo

• Declaro prosperidad, también declaro iniciativa

La fe no es magia…la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo (Rom 10:17 NTV) Necesitamos oír la palabra de Dios, la palabra de Dios es una constante declaración de su amor por nosotros.

No es la palabra “declaro” la que tiene el poder, es la fe que obra al hablar su palabra.

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