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Photoshop

Es sorprendente como las facciones y rasgos de una persona pueden ser tan alterados por un programa, hace días descargue una aplicación para editar y resulta que me hizo tener ojos azules y piel perfecta, también podía hacer mi cara más delgada y profundizar mi sonrisa, cuando veía la foto editada sentía q era otra persona. Si una persona como yo (q no se me da mucho la tecnología) logre en unos segundos modificar una fotografía, ¡me hace pensar lo que pueden hacer los expertos! De repente vemos revistas y los artistas o modelos de portada se ven tan perfectos, que al compararlos con nosotros, nos vemos muy llenos de defectos. Créeme que cuando me di cuenta lo que se puede lograr en un celular, se abrio mi panorama de la cantidad de cosas que en un equipo profesional se puede obtener.
No estoy en contra de que nos demos una ayudadita en las fotos, pero es muy distinto poner un efecto, ¡a cambiar tus facciones! Hace tiempo leí algo que decía más o menos así:  “La foto de perfil está tan editada que en caso de que te extraviaras, sería imposible identificarte”. Quizá batallas al verte en un espejo, porque te ves y quisiera que el espejo tuviera un filtro, y te ves y no te amas, quizá porque estas tan lleno de estrés que todo el tiempo te ves triste o decaído, quizá porque alguien te lastimo y no te gusta ver tu cuerpo, quizá porque simplemente no estas cómodo en tu apariencia. La gente se pregunta: ¿Como aprendo a amarme? ¿Cómo hago para aceptarme? ¿Cómo puedo sonreír después de todo lo que he vivido?  En las fotografías se puede sonreír y estar muy tristes, o te puedes ver alto o más delgado, se puede alterar, y dentro d todo es “normal”, pero no sólo en las fotos se puede aparentar, también en la vida real, personas que se sienten vacías y aparentan ser plenas, personas orgullosas que aparentan ser fuertes cuando por dentro son débiles, personas que aparentan un estilo de vida que no tienen y están endeudados. ¿Ya ubicaste a personas así? es muy fácil encasillar a la gente, pero regálate honestidad y dime ¿apoco tú no has aparentado? Yo lo he hecho, un tiempo atrás tuve que ser muy fuerte porque tenía compromisos que no podía dejar de hacer, pero la verdad me sentía débil. O cuando era adolescente y mis padres aún no conocían de Dios yo aparentaba que no había problemas en casa. Tienes derecho a sentirte triste, cansado, agobiado, pero no tienes porque aparentar, he comprendido que puedes dejar todo en manos del Dios Todo Poderoso. Siempre que avances después de un problema serás una versión mejorada de ti. Tú eres un reflejo de Dios, pese a lo que otros digan de ti, tú eres alegre, tú eres ganador, tú no te das por vencido, tú eres bendecido, tú fuiste creado por Dios, entonces cuando me preguntan ¿Como hago para amarme? Necesitas partir de que tú eres una obra de arte hecha por el mejor artista. Cuando comprendemos que para Dios somos su especial tesoro es imposible que las cosas sigan igual. No te dejes llevar por el prototipo de mujer u hombre que sale en la portada de una revista, mejor abre la Biblia y deja que ese libro tan hermoso sea tu espejo. Si te quieres valorar debes escuchar lo que Dios dice de ti. Y ojo, es muy importante señalar que cuando aprendes a amarte basado en lo que Dios opina de ti, aprendes a cuidar tu cuerpo interior y exterior, a veces no nos gusta algo de nuestro físico pero no hacemos nada, entonces no nos quejemos. Joyce Meyer dice “La sabiduría sabe que si necesitamos un cambio, no lo obtendremos sí continuamos haciendo las mismas cosas que siempre hemos hecho.”
Considera que tu belleza no está en una foto, o en lo que la moda diga. Tú belleza está en tú interior, en tú corazón, en el amor que puedas tener por tú prójimo, en la pasión con la que te entregas a Jesús, “la belleza”  en una foto puede modificarse tan fácil, pero la belleza interior necesita ayuda del Espíritu Santo y compromiso de tu parte, todos los días trabajar en ser renovados, no nos conformemos con los cambios que ya se han logrado en nuestro interior, siempre vayamos por mas, siempre hay cosas por mejorar.

Pero Dios le dijo: «Samuel, no te fijes en su apariencia ni en su gran estatura. Éste no es mi elegido. Yo no me fijo en las apariencias; yo me fijo en el corazón». 1 Samuel 16:7(Traducción en lenguaje actual)

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