Espiritual · Inspiracional · Vida Cristiana

Exento

No es por presumir (¡o quizá un poco!) pero no hubo un examen semestral que hiciera por que todos los exenté. La palabra EXENTO, no tenía ningún valor para mí hasta que llegué a la preparatoria, ahí el sistema decía que si te iba bien en los 3 parciales ya no necesitabas hacer el semestral, yo prefería estudiar en cada parcial y salir una semana antes de vacaciones. ¡Era matada no me juzguen!

Estar exento significa estar o quedar libre de una carga, obligación, culpa o compromiso. La sensación que me provocaba tener la calificación ya asegurada era confianza.

¿Y qué pasa cuando por exceso de confianza se baja el compromiso? Dejamos de estudiar y terminamos perdiendo la calificación perfecta.

El hombre más sabio, quien logró resolver y contestar las preguntas más complicadas, a quien iban a ver personas de todo el mundo, que sin ninguna dificultad podía exentar cada prueba, padeció exceso de confianza y esto le llevó a perder lo que era suyo.

-PADECER EXCESO DE CONFIANZA TE LLEVA A PERDER LO QUE ERA TUYO-

Salomón recibió esta indicación: ..si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días (1 Reyes 3:14)

 Y por si fuera poco, Dios le habla por segunda ocasión reafirmando su promesa: si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel. (1 Reyes 9:4-5)

 Era el más sabio, la indicación era clara, al final Dios concluye diciendo: si me amas y me honras serás bendecido, si te alejas y te pierdes de mi camino renunciarás a lo que te he prometido. Así es Dios, sin rodeos, honesto, no te enreda, no te confunde. Y Salomón siendo el más inteligente tenía todo para que le fuera bien, ¡podía exentar!

-DIOS ES CLARO-

A mi no me va a pasar lo que a fulanito” ¿Lo has dicho? En ocasiones nos creemos exentos de cometer ciertos errores, pensamos “yo no lo haré”, nos confiamos, y cuando menos pensamos ya estamos igual o peor que quien juzgábamos. Me ha pasado y me avergüenza que mi exceso de confianza me haga bajar la guardia al grado de reprobar exámenes que parecían muy fáciles.

No estamos exentos de no equivocarnos, por eso la Biblia nos llena de advertencias, de recordatorios, de historias que nos llevan a recapacitar. Hoy la libraste, pero mañana comenzará un nuevo día y no importa que tan bien te haya ido ayer, debes estar siempre alerta, siempre al pendiente, siempre con tus ojos espirituales abiertos y atento a lo que se te va presentando. Perdemos batallas por que basamos la confianza en nuestra capacidad y nos olvidamos que dependemos de Dios. En este momento de dificultad que enfrentas o en el que sigue recuerda que tu confianza no la definen tus circunstancias, ni lo que otros opinen, ni diagnósticos médicos, ni juicios que se hayan levantado en tu contra, ni dolor emocional, ¡no! Tu confianza y mi confianza está en Dios, Él no abandona el pacto de amor que hace con nosotros, lo abandonamos nosotros. Así que ponte bien firme y aférrate a Él, por que Él lo hará.

-PERDEMOS BATALLAS POR QUE NOS OLVIDAMOS QUE DEPENDEMOS DE DIOS-

Salomón perdió el rumbo:

Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. (1 Reyes 11:3)

Dios ya les había dicho que no se casarán con mujeres que no le honraran, que eso provocaría ir tras sus dioses. Pero Salomón decidió tener mil mujeres.

Si a Jacob ya le andaba con Lea y Raquel, imagínate como le iba a Salomón. Pero creyó que “a él no le pasaría” y le pasó.

La misericordia de Dios no lo abandonó ni a él ni a su familia, por amor a David, pero bien pudo ser distinta la historia del pueblo de Israel, si no hubiese dado por sentado que su capacidad lo libraría del mal.

De igual manera la misericordia y amor de Dios para nosotros no nos abandonan, esforcémonos por guardar su pacto de amor, nuestro fin puede ser bueno, pero en Dios puede ser INCREIBLE. No nos conformemos, si Dios nos ha prometido sus bendiciones, defendamos con honor y pasión cada una de ellas.

No merecemos tanto, pero si a Dios le ha placido darnos promesas, no las perdamos por sentirnos “exentos” de cometer errores.

 

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